No denuncies a Baltasar por un 'caramelazo': guía legal por si sufres una lesión durante la Cabalgata de Reyes Magos
Abogados responden a las dudas legales sobre si un 'caramelazo' que provoque una lesión durante la Cabalgata de Reyes se puede reclamar, una situación que en 2010 acabó con una denuncia al rey Baltasar en Huelva.

La magia y la ilusión marcan el ritmo de la noche del 5 de enero y la mañana del 6. Los Reyes Magos de Oriente depositan sus regalos a millones de niños que, con las caras de ilusión propias de esta fecha, se levantan de un salto de la cama para ver que si todo lo que en su día escribieron en la carta a Melchor, Gaspar y Baltasar está bajo ese árbol de Navidad que irradia felicidad infantil y orgullo adulto.
Las multitudes son la tónica habitual en estas fechas. En Madrid, el gran espectáculo de la Cabalgata de los Reyes Magos supone una peregrinación de miles de madrileños y los que se encuentran ese día en la capital hasta el lugar. En medio de toda esa concentración, el ruido, los empujones, las lesiones e incluso, aunque parezca mentira, los caramelos pueden agriar ligeramente la festividad. Porque un golpe en la cabeza con la golosina saca a la luz posibles dudas legales.
Dos abogados despejan dudas sobre un posible caramelazo
¿Se pueden denunciar al ayuntamiento si un golpe con el caramelo acaba en una lesión? ¿Es un riesgo que se asume? La abogada de Legálitas, Cristina del Puerto, manifiesta en declaraciones a El HuffPost que "el tema está en que dependiendo de quién haya sido quien nos haya dado con el caramelo será una responsabilidad patrimonial o civil. Normalmente es una responsabilidad patrimonial porque al final el organizador, en la mayor parte de los sitios, es el propio ayuntamiento".
Ir a un evento tan multitudinario es susceptible de riesgo, pero Del Puerto insiste en la importancia de la adopción de medidas de protección por parte del organizador de la cabalgata: "Es un riesgo al que nos exponemos pero siempre que se hayan adoptado las medidas de seguridad, por ejemplo, no ya el caramelazo, pero ha pasado en ocasiones algún atropello con las carrozas porque no había vallas protectoras, etc., entonces yo asumo un riesgo pero dentro de un margen", subraya.
Añade que "otra cosa es que se me escape mi hijo y soy la que no he tenido la diligencia adecuada, entonces no podría reclamar, pero si se adoptan las medidas de seguridad, yo asumo un riesgo que es que me pueda caer un caramelo en mal sitio", apostilla.
Otra situación podría ser que ese caramelo impacte en tus gafas y acaben rotas. De nuevo, el procedimiento de la reclamación pasa por saber "quién organiza el evento, entonces sería reclamar al ayuntamiento. Sería efectivamente que la rotura de las gafas es como consecuencia del caramelo que me tiró el paje de Melchor, por ejemplo, que no se cómo se llama pero tengo testigos que pueden acreditar que esto es así y lo puedo reclamar", sostiene la abogada, quien también apunta: "La carga de la prueba le corresponde a la persona que ha recibido el caramelazo, entonces si lo recibimos pero no sabemos quién es, poco vamos a poder reclamar".
Por su parte, en una publicación de Tiktok, el abogado sevillano, Joaquín Moeckel, hace hincapié en que en estos casos se asume un “riesgo lógico” y una posible lesión, rotura de gafas u otros enseres obedecen a la dinámica de participación en esta festividad.
No obstante, el abogado subraya que otro caso diferente es que se caiga una persona que está en las carrozas encima de un espectador y lo lesione: "Yo no tengo que soportar esa lesión. Si por ejemplo esa persona que cae de la carroza hubiera lesionado a una persona que está viendo la cabalgata, esas lesiones son indemnizables", concluye.
El caso de una vecina de Huelva en 2010
Sumado a ello, del Puerto menciona el caso viral de una vecina de Huelva, quien denunció al Rey Baltasar tras recibir un caramelazo durante el desfile en la ciudad en 2010. "En algún caso se ha intentado interponer una denuncia, pero realmente una denuncia no tiene recorrido. Lo archivan en la vía penal, no existe causa, lo que sí podría solicitarse es la responsabilidad económica derivada de ese daño, siempre y cuando acreditemos", apunta Cristina del Puerto.
Mustafá Gadiaga, el rey que encarnó al Rey Baltasar en dicha cabalgata, matizó que se quedó "sorprendido y blanco" al conocer el alcance de los acontecimiento: "A ver si la veo y la conozco para pedirle disculpas en persona, hacerle un regalito y darle, esta vez, el caramelo en la mano".
El titular del Juzgado de Instrucción Nº4 de Huelva de aquel entonces, Javier Pérez Minaya, archivó la denuncia presentada por la mujer por el impacto de dicho caramelo, que le provocó una lesión ocular, en un auto muy comentado.
En el escrito, el mencionado titular insistió en que "no es concebible una cabalgata de los Reyes Magos sin que en la misma se arrojen caramelos a los espectadores desde cada una de las carrozas, al igual que no es concebible una fiesta de carnaval sin disfraces".
Absuelto de las responsabilidades
Asimismo, se hizo hincapié en la existencia de la posible causa de abstención para juzgar al Rey Baltasar, aludiendo que "sin poder ciertamente afirmar que existe una amistad con la persona denunciada" reconoce que este, con el concurso de los Reyes Melchor y Gaspar, le han venido ofreciendo "anhelados presentes cada 6 de enero desde que tenía uso de razón".
El instructor también consideró oportuno formular la abstención, dejando en libertad a la parte para que, "si lo estima oportuno, pueda recusar; y ello por considerar que, tal vez, la persona denunciada no sea en realidad el propio Rey Baltasar, sino otra", recoge el escrito.
Siguiendo con el tono jocoso de la sentencia, señaló que habría que determinarse la nacionalidad de su Majestad, "pues siendo notorio que procede de Oriente, hace más de dos mil años que no se resuelve la polémica en torno a su verdadero país de origen. De ese modo, sólo conociendo su nacionalidad, aplicando las reglas de Derecho Internacional Público, podría dilucidarse a qué jurisdicción y a que órgano judicial, dentro de la misma, correspondería instruir".
Ya en términos más serios, el instructor remitió al artículo 5 del Código Penal para reiterar que si alguien va a la Cabalgata de Reyes se expone a esta situación: "Señala que no hay pena sin dolo o imprudencia. Es evidente que, en determinados acontecimientos colectivos, la participación individual de cada uno supone el consentimiento o la aceptación de los riesgos, mayores o menores, que esa participación conlleva".
Así las cosas, no sabemos si el Rey Baltasar recibirá otra denuncia por caramelazo en España en esta cabalgata de 2026. Lo que sí podemos estar seguros es que, se lleven cascos, paraguas o protectores de lentes para la festividad, el sentido común y la ilusión de los más pequeños tienen que reinar por encima de todo. ¡Felices Reyes!
