Bad Bunny no solo hizo historia en los Grammy con su premio y su discurso, también con su traje
El artista eligió un 'look' de Schiaparelli para su gran noche.

Bad Bunny ha sido el protagonista indiscutible de la gala de los Grammy 2026. El artista puertorriqueño ha hecho historia al ganar el premio gordo, el de Álbum del Año, con su disco DeBÍ TiRAR MáS FOToS. Es la primera vez que un álbum íntegramente en español lo consigue y el cantante quiso aprovechar la oportunidad para mandar un mensaje claro de apoyo a su comunidad y contra el ICE.
"Antes de decir gracias a Dios, voy a decir fuera ICE", declaró firme Bad Bunny al recoger el galardón, antes de hacer un alegato a favor del respeto, el amor y la tolerancia. "No somos salvajes, no somos animales, no somos aliens. Somos humanos. Somos americanos", recordó el artista.
Además, Bad Bunny animó a los espectadores a luchar con convicción, pero sin odio: "Quiero decirle a la gente que no odie. Que no se contaminen. El odio es más poderoso con más odio. Lo único más poderoso que el odio es el amor. Por favor, tenemos que ser diferentes. Si luchamos, tenemos que hacerlo con amor. Nosotros no les odiamos. Amamos a nuestra gente, amamos a nuestras familias, y ese es el modo de hacerlo”.
Pero el artista no solo hizo historia con su premio y su discurso, sino que también ha roto barreras con el traje que eligió para la alfombra roja. Acostumbrado a utilizar la moda para reforzar su discurso, Bad Bunny lució en su gran noche un esmoquin de Schiaparelli.

No se trata de un traje cualquiera sino que es el primer diseño de la firma capitaneada por Daniel Roseberry creado para un hombre en una alfombra roja. "Esta es la versión más elevada de Benito. Con Schiaparelli diseñado este outfit sin hace ropa masculina, esto es algo realmente nuevo y estimulante", comentó Storm Pablo, estilista del cantante, a la revista Vogue en los momentos previos a la gala.
Una sorpresa en la parte posterior
Al ver al cantante de frente en la alfombra roja, el traje de Schiaparelli parecía un esmoquin clásico de terciopelo con un pañuelo y una elegante flor situada en la solapa. Sin embargo, en la espalda de la chaqueta estaba la gran sorpresa de la noche, que marcaba la diferencia con cualquier look convencional.

La americana llevaba un cordón anudado recorriendo toda la columna vertebral del artista, haciendo un guiño al clásico vestido esqueleto que Elsa Schiaparelli diseñó en 1938 y que recreaba la columna o las costillas sobre una tela de crepé de seda.
Además, la chaqueta llevaba unos delicados bordados alrededor de la solapa que aportaban un detalle más a la prenda y al look, que Benito completó con joyas de Cartier.
