El 'boom' de los anillos de divorcio, el proceso de transformar una joya que un día representó el amor en una pieza para una nueva etapa vital
Moda y Belleza
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El 'boom' de los anillos de divorcio, el proceso de transformar una joya que un día representó el amor en una pieza para una nueva etapa vital 

Hablamos con la joyera Celia Gayo, que explica cómo se puede dar una nueva vida y significado a una vieja alianza o un anillo de compromiso. 

Imagen de varios anillos de diamantesGetty Images

Cuando Charlotte York se divorció de Trey MacDougal en Sexo en Nueva York y la dependienta de una tienda le propuso reutilizar su anillo de pedida para hacerse unos fabulosos pendientes, la galerista y romántica empedernida puso el grito en el cielo. Veinte años después, los anillos de divorcio no son solo una realidad, sino un negocio cada vez más incipiente.

Así lo comenta la edición británica de Vogue, que detalla que cada vez más joyerías de Londres ofrecen la posibilidad de transformar alianzas o anillos de pedida en anillos totalmente renovados u otro tipo de joyas.

Quizás el punto de inflexión para que esta forma de renovar una pieza se popularizara fue en marzo 2024, cuando Emily Ratajkowski conmemoró su divorcio de Sebastian Bear-McClard con dos anillos, uno en el anular y otro en el meñique, que reutilizaban los diamantes de su antiguo de compromiso estilo tú y yo.

Esta tendencia también ha llegado a España, donde pequeñas joyerías artesanales como Migayo ya han recibido encargos para transformar esa joya que representa un amor que ya no existe. "Yo lo entiendo como una joya conmemorativa", cuenta Celia Gayo, responsable de Migayo. "Al final muchas de las gemas se hacen para celebrar algo, sentir algo", detalla la joyera, que destaca que un divorcio no tiene por qué ser diferente.

La joyera cuenta que suelen utilizarse habitualmente tanto las alianzas como los anillos de compromiso, habitualmente con dos perspectivas diferentes: "Puedes quedarte con la parte bonita que es como un homenaje a lo que ha pasado y quieres ver tú en tu mano, pero puede ser también una manera de ponerse en valor a ellas mismas, ‘soy esto y yo lo valgo".

Gayo también relata que las mujeres que han ido interesándose por esta opción para transformar sus piezas lo han ido haciendo poco a poco y “de manera natural”. “Yo hago mucho joyas de mujeres porque sí, porque están en un momento vital en el que quieren celebrar algo, entonces algunas de ellas pues lo que quieren celebrar es el divorcio”, explica sobre su taller artesanal.

La joyera explica que, normalmente, estas mujeres recurren a ella cuando ya ha pasado bastante tiempo del divorcio y quieren hacer algo con ese anillo que ya no utilizan. “Una de las mujeres que vino tenía 50 años, cumplía 50 años, y aprovechó para celebrarlo, era más plantearse quién soy que transformarlo al momento con rencor”, matiza Gayo.

Hay tantas transformaciones posibles como mujeres que vayan a buscar una nueva pieza. Gayo pone de ejemplo a una clienta que utilizó las dos alianzas ya que ella tenía ambas. "Normalmente en el anillo de pedida hay alguna gema que se puede utilizar luego. Es un anillo tuyo, pues puedes transformarlo. Puedes añadir otras piezas. Imagínate que has tenido hijos, pues añades un pendientito de cada uno porque es parte de esa relación y es lo que te queda", detalla la joyera sobre algunos de los trabajos que se pueden hacer. 

Un proceso emocional para cambiar de etapa

A pesar de que hay miles de maneras de dar una nueva vida a un anillo que puede albergar un pasado doloroso, lo que todas tienen en común es que diseñarlas es un proceso con un fuerte componente emocional. 

"Siempre que se hace una joya por un motivo conmemorativo o para celebrar un hito hay un repaso un poco de por qué me hago esta joya, qué quiero sentir con ella, qué parte de esa historia quiero ver cuando la mire...", recuerda Gayo, que señala que un divorcio no es una excepción. 

"En un anillo de divorcio puedes querer fundir completamente la alianza y el anillo de pedida. Utilizar esa materia para dar una nueva vida o mantener algo. Depende de tu enfoque vital, si quieres quedarte con algo de lo que ha pasado en la relación o fundir totalmente, decir, no quiero ni ver estos anillos"
Celia Gayo, joyera

De hecho, tal y como explica la joyera, a la hora de elegir el diseño de la nueva pieza el "enfoque vital" lo es todo. "En un anillo de divorcio puedes querer fundir completamente la alianza y el anillo de pedida. Utilizar esa materia para dar una nueva vida o mantener algo. Depende si quieres quedarte con algo de lo que ha pasado en la relación o fundir totalmente, decir, no quiero ni ver estos anillos", comenta Gayo. 

Fundir sin miedo

Para muchas personas el proceso de fundir una joya puede generar cierto reparo, ya sea un antiguo anillo de compromiso o una joya de herencia familiar. En este sentido, Gayo explica que la mayor parte del oro que se utiliza actualmente en joyería no es nuevo, por lo que no se está cometiendo ningún pecado por querer fundir una alianza. 

"Hay una cosa muy bonita con el oro en realidad, que es que la joya que tú tienes ahora de oro se ha fundido mil veces, no se ha extraído de la roca. A lo mejor fue una fíbula romana o un pendiente egipcio que se ha ido fundiendo durante años y más año", recuerda la joyera. 

"El mal fario de que esto 'es malo y no quiero convertirlo en otra cosa porque lleva esa carga' no es tal. Llevas carga simbólica de hace miles de años y a mí me parece guay continuar con eso de las vidas del oro, porque no es que tú vayas a destrozar nada, esto ya ha sido muchas cosas antes. Muy pocas cosas de joyería se hacen con oro recién extraído", destaca Gayo.

Además, la joyera recuerda que todo el proceso sirve para cerrar etapas. "Es un poco sanador, es un punto de revisar, aceptar y asumir que el punto en el que estás ahora viene de todos los pasos que has hecho antes. Es una cosa muy bonita. Pero tiene que ser en el momento que necesitas y cuando tú lo has asumido un poco. Lo veo más para aprovechar el proceso para contar tu propia historia más que para aprovechar ese oro que tenemos por ahí", concluye Gayo. 

MOSTRAR BIOGRAFíA

Soy redactora de LIFE en El HuffPost España, esa sección en la que intentamos contar el lado hedonista de la vida sin dejar de lado otras realidades.

  

Sobre qué temas escribo

Como redactora de LIFE, escribo sobre temas de cultura, moda, belleza o estilo de vida. También he abordado temas de medioambiente, feminismo o sociales, pero donde más cómoda me encuentro es explorando la relación de la moda con otras disciplinas culturales o su impacto social, y sobre todo lo que tenga que ver con el cuidado de la piel.

 

Siempre desde una perspectiva cercana, he tratado cuestiones como la estrategia del Museo del Prado para triunfar a través de sus redes sociales, explicado cómo Melania Trump utilizó su armario como arma política o desmentido bulos relacionados con la protección solar. Es probable que el 80% de los temas que he publicado se hayan escrito mientras sonaban Beyoncé, Oasis y Arctic Monkeys. Además, también me encargo de preparar el boletín de LIFE que enviamos cada sábado intentando resumir la actualidad de la semana.

 

Mi trayectoria

Nací en Vigo en 1992 y desde que tengo uso de razón siempre quise ser periodista. La única excepción fue la época en la que tuve fantasías con ser pintora, pero descarté rápido la idea cuando mis padres me anotaron a clases y me di cuenta de que no era lo mío. Estudié Periodismo en la Universidad de Santiago de Compostela (USC), donde me gradué en 2014 después de pasar un año en Roma que me hizo apreciar todavía más la cultura italiana. Dejé Galicia para mudarme a Madrid en 2015 y cursar el Máster de Periodismo Cultural en la Universidad San Pablo Ceu. Aprendí en Radio Galega y en Pentación Espectáculos, donde descubrí lo que hay detrás de producciones de teatro y de grandes eventos como el Festival de Mérida. Colaboré puntualmente con Guía Repsol o la revista L'Officiel y llegué a El HuffPost en 2016, donde empecé compaginando mi trabajo como redactora de Branded Content con temas para la sección de tendencias, que terminó convirtiéndose en LIFE, donde actualmente soy una de las redactoras. Fui finalista en los Premios Ecovidrio de 2017.

 


 

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