Josie: "Me chocaba un poco cómo la gente puede tener tan poca vergüenza para decirte cataratas de barrabasadas que jamás te dirían a la cara"
La mano derecha de Cristina Pedroche para su vestido en las Campanadas reflexiona después de más de una década a su lado.
Desde 2014 no hay Campanadas sin Cristina Pedroche. La presentadora ha conseguido generar expectación año tras año con su vestido de Nochevieja y detrás de esos extravagantes diseños y looks con mensaje está Josie, el estilista sin el que las uvas no serían lo mismo.
Tras una década ejerciendo de mano derecha de la presentadora, Josie responde a El HuffPost sobre cómo ha cambiado el proceso creativo, qué ha sido lo más complicado del look de este año y cómo se toma las críticas.
¿Cómo definirías en una frase el vestido de este año de Cristina Pedroche?
Diría que es 'El delirio símbolico de un histórico muy kitsch, coleccionado durante 12 años, en 12 vestidos y en 144 Campanadas'. 'Histórico', porque proviene del histórico propio de 12 años de ajuares hechos ex profeso para que Cristina Pedroche presente las Campanadas con una profusión de elementos muy reconocibles que forman parte de la memoria colectiva y se aglutinan unidos en este último.
'Simbólico', por estar cargado de símbolos y objetos que sirvieron para emitir deseos delante de una audiencia masiva y hoy se unen para simbolizar el ensamblaje de una mochila vital que podría ser la de cualquiera de nosotros. Y, muy importante, 'kitsch', porque estamos viviendo la era de la cultura del exceso y Lipovetsky este año me ha inspirado muchísimo. De hecho, Cristina Pedroche también leyó el libro que ha publicado en 2025 con Jean Serroy y que tanto explica de toda la acción de las campanadas de este año y de los 12: La nueva era del kitsch. Ensayo sobre la civilización del exceso.
12 años, 12 uvas, 12 Campanadas, ¿cómo ha cambiado el proceso creativo en estos años?
Al principio, todo empezó como un juego de niños, pero esto es algo que ha permanecido y creo que en estos 12 años no hemos parado de jugar, de divertirnos, de disfrutar. También hay puntos de conexión en estos 12 años como es la labor de divulgación de lo mejor del Made In Spain para un evento tan típicamente español. Y, así, los primeros años fueron de divulgación y de diversión.
Pero, superado el primer lustro, me di cuenta de la capacidad de comunicación que podían tener estos looks, por haber contribuido a crear un foco mediático sin precedentes, y entendí que era la hora de hacerlos hablar, de hacerlos comunicar al mundo mensajes importantes, deseos e incluso llamadas a un público sediento de ánimo, de buena energía, de impulsos para enfrentarse a un nuevo año que empieza y termina bajo la batuta de Cristina Pedroche, vestida para la ocasión.
El proceso creativo se ha ido adecuando a este hecho y lo que al principio era simplemente estética se ha ido convirtiendo en semiótica, en ética y en un ritual que nos han copiado otras retransmisiones. Pero yo, feliz, porque esto de las marcas blancas quiere decir que algo has hecho bien, que has inspirado y que has contribuido a convertir este evento en un éxito único.
Cristina Pedroche ha hablado estos días de un cierre de ciclo y de romper con todo, ¿qué queréis transmitir este año con el look elegido?
Es un cierre de ciclo y es un look epílogo, una antología que recoge lo mejor de estos 12 años y que ojalá sirva a todos los millones de espectadores que nos han seguido a digerir semejante cantidad de elementos que forman parte ya de la memoria colectiva de todo un país. Este ensamblaje, que supone el primer upcycling llevado a unas Campanadas, habla del reciclaje vital, que a veces te toca hacer en la vida, de ensamblar tus propios pedazos para volver a vivir de otra manera, pero con tu brillo propio.
Estos son mensajes que casan perfectamente con la Asociación Española Contra el Cáncer, que se ha asociado a este evento para hacer llegar una llamada de ánimo, de acompañamiento, de apoyo y recordar a todos los que lo necesiten que están aquí para ayudar a reconstruir las vidas que atraviesan esta enfermedad.
¿Qué ha sido lo más complicado del proceso en un año tan intenso para Cristina Pedroche?
Lo más complicado ha sido convencer a Cristina Pedroche de la poca importancia que pueden llegar a tener vestidos y objetos materiales, que son tan importantes en su vida como estos 12 looks de sus 12 Campanadas. Estoy muy orgulloso del ejercicio de desapego que ha tenido que experimentar para dar luz verde a un proyecto tan osado, en cuanto al juego que plantea de descomposición y unión de estos vestidos para crear uno nuevo.
Muchos de ellos no volverán a ser como fueron, pero esto tiene mucho de simbología porque nosotros mismos estamos en constante cambio y evolución. Este hecho también tendría que quedar reflejado para celebrar estos 12 años de cambios, de Campanadas, de deseos, incumplidos y de mensajes importantes.
Después de tantas Nocheviejas, ¿te importan las críticas o con sentirte satisfecho con tu trabajo no das importancia al resto de cosas?
Al principio me chocaba un poco cómo la gente puede tener tan poca vergüenza, tanta cobardía y tanto atrevimiento para decirte cataratas de barrabasadas que jamás te dirían a la cara, pero el mundo de las redes sociales que nos ha tocado vivir es así. Me ha ayudado muchísimo vivir todos estos años en las 'Pedroche Campanadas' para conocer el mundo en que vivo y conocer la España en la que estoy.
Aunque muchos aspectos no me gustan, me llevo una lectura muy positiva de tanta gente que nos ha acompañado y apoyado, de tantos espectadores a los que hemos inspirado y de tantos niños que empezaron a vernos en nuestros comienzos y que ahora tienen 24 años o más y han crecido con este imaginario. Eso y el fantástico anecdotario que me llevo de este evento único me llenan de satisfacción y me ha cambiado la vida a mí y a todos los que hemos colaborado con Cristina Pedroche para engrandecerlo y llevarlo a lo más alto.