Los soldados ucranianos lo reconocen: a veces destruyen sus propios drones para no equivocarse en mitad del caos del frente
Es mejor prevenir que morir.

Los drones se han convertido en un arma fundamental en la guerra de Ucrania para ambos contendientes, ya que permite atacar al enemigo a distancia, sin tener que exponer a los combatientes.
Sin embargo, en ocasiones, la densidad de drones en el frente es tan alta que los soldados no pueden saber con certeza si los vehículos no tripulados que tienen a la vista han sido lanzados por sus compañeros o por el otro bando.
Y en cualquier guerra, ante la duda, lo más prudente es destruir cualquier objeto sospechoso, incluso aunque quepa la posibilidad de que sea un error hacerlo. Simplemente se trata de reducir daños; mayor error sería pensar que un dron enemigo es propio y morir por ello.
En declaraciones al medio de comunicación Business Insider, el director de desarrollo comercial de Frontline Robotics (fabricante ucraniano de drones y armamento militar), Mykyta Rozhkov, ha admitido que "el fuego amigo y la influencia de la guerra electrónica entre aliados son una de las principales causas de pérdida de equipo en el frente".
"Si algo parece un dron y se acerca a menos de 100 metros, tal vez sea mejor dispararle"
No obstante, Rozhkov ha subrayado que no hay que alarmarse por el hecho de que las equivocaciones o la precaución lleve a la destrucción de armamento propio. "Al final, si algo parece un dron y se acerca a menos de 100 metros, tal vez sea mejor dispararle", ha destacado el director de desarrollo comercial de Frontline Robotics.
Los propios soldados ucranianos han reconocido que, a veces, debido al caos existente en el frente por la elevada cantidad de drones presentes en el cielo, se desata el pánico y la confusión y se derriban vehículos no tripulados que no han sido lanzados por el adversario.
Para tratar de evitar ese tipo de situaciones, Ucrania está trabajando en el desarrollo de un sistema llamado Delta que funciona como un ecosistema digital de combate y gestión del campo de batalla. El mismo muestra una imagen unificada del frente que, más allá de ser fundamental desde el punto de vista estratégico, puede ayudar a identificar qué drones son enemigos y cuáles no.
