Alberto Sanagustín, médico: "El omeprazol no crea ninguna barrera protectora: cierra la llave de paso del ácido"
El fármaco reduce la acidez, pero no soluciona esa “válvula” defectuosa.

El omeprazol es uno de los fármacos más consumidos para problemas digestivos, pero también es uno de los peores usados. El médico Alberto Sanagustín advierte, en un vídeo publicado en su canal de YouTube, que la idea de que actúa como un “protector del estómago” es incorrecta. "El omeprazol no crea ninguna barrera protectora: cierra la llave de paso del ácido”, explica, desmontando uno de los mitos más extendidos.
Según detalla, el término "protector" lleva a pensar que el medicamento recubre el estómago con una capa física que lo defiende del ácido. Sin embargo, su mecanismo es completamente distinto. El omeprazol pertenece al grupo de los inhibidores de la bomba de protones, fármacos que reducen la producción de ácido gástrico desde su origen.
Este efecto coincide con la explicación farmacológica de que el medicamento actúa sobre unas células de la pared del estómago que utilizan la llamada bomba de protones para generar ácido. Al bloquear este mecanismo, disminuye la cantidad de ácido disponible en el estómago.
Así funciona realmente
Para aclarar su acción, Sanagustín utiliza una comparación sencilla. "Piensa en la fontanería de un edificio. El omeprazol no pinta las tuberías por dentro, lo que hace es bajar al cuarto de contadores y cerrar la llave de paso principal", señala.
Las bombas de protones serían, según explica, millones de pequeños grifos microscópicos que liberan ácido en el estómago. Al bloquearlos, el fármaco reduce la secreción ácida. "No protege, lo que hace es eliminar el ácido de la ecuación", insiste el médico.
Este mecanismo explica por qué el omeprazol se utiliza para tratar patologías relacionadas con el exceso de ácido, como úlceras gástricas o duodenales, reflujo gastroesofágico, infección por Helicobacter pylori o enfermedades raras como el síndrome de Zollinger-Ellison.
En qué casos está realmente indicado el omeprazol
El especialista insiste en que el omeprazol tiene indicaciones claras y útiles, pero no debe tomarse de forma rutinaria sin necesidad. Entre los casos en los que está justificado menciona: la cicatrización de úlceras gástricas o duodenales —especialmente si hay sangrado—, tratamiento de Helicobacter pylori junto con antibióticos, esofagitis graves o esófago de Barrett y síndrome de Zollinger-Ellison u otras patologías con exceso de ácido.
También aclara que no siempre es necesario tomarlo con antiinflamatorios como el ibuprofeno. Solo se recomienda de forma preventiva en personas con factores de riesgo como edad avanzada, antecedentes de úlceras o uso simultáneo de anticoagulantes o corticoides.
No siempre hay que tomarlo de por vida
Otro error frecuente es pensar que el reflujo obliga a tomar omeprazol indefinidamente. Sanagustín explica que el reflujo suele ser un problema mecánico: el esfínter entre esófago y estómago no cierra correctamente. El fármaco reduce la acidez, pero no soluciona esa “válvula” defectuosa.
Por ello, cambios en el estilo de vida como perder peso, cenar temprano o elevar la cabecera de la cama pueden permitir retirar la medicación progresivamente. Si es necesario mantenerla, la recomendación médica es usar siempre la dosis mínima eficaz.
