Cirujanos del Gregorio Marañón reconstruyen el pecho de Mario, 20 años, con síndrome de Poland gracias a una prótesis a medida hecha en 3D
El joven manifiesta su felicidad tras el éxito de la intervención quirúrgica.
Los avances tecnológicos se han convertido con el pasar de los años en uno de los mejores aliados para la medicina, en todas sus ramificaciones, incluyendo el ámbito quirúrgico. Gracias a las nuevas tecnologías, los galenos tienen a su disposición herramientas cada vez más potentes, transformando los quirófanos en entornos de alta precisión. Mejorando la seguridad de los pacientes y los resultados clínicos.
El caso de Mario Rielo es un claro ejemplo de ello. El joven de 20 años nació con una malformación rara, denominada el síndrome de Poland, la cual afecta a uno de cada 30.000 niños. Esta enfermedad se caracteriza por la ausencia o subdesarrollo del músculo pectoral mayor en un lado del cuerpo.
Rielo podía realizar su vida cotidiana con normalidad; no obstante, en el pecho tenía una depresión que le acompañaba continuamente. “Con ropa era difícil de ver desde fuera. En alguna foto se podía ver el relieve, como que la sudadera hacía un pequeño hueco hacia dentro. La gente no lo notaba; había que fijarse. Pero yo sí me lo veía”, comenta el joven en entrevista con el diario El País.
Con el pasar de los años, Rielo, como muchas personas, empezó a dar mayor importancia a su imagen. Fue entonces cuando consideró hacer algo al respecto para corregir la malformación que padecía. “A partir de los 15 o 16, cuando empieza a preocuparte más la imagen física, pensé si lo podía arreglar de alguna manera”, detalla.
Los avances tecnológicos del Hospital Gregorio Marañón
Con miras a mejorar su apariencia física, Rielo optó por someterse a una cirugía plástica en el Hospital Gregorio Marañón de Madrid. El estudiante universitario explica por qué se decantó por esta opción sobre otros caminos como movilizar el tejido dorsal para cubrir la imperfección.
“Mi problema era meramente estético. Tener que quitar tejido de otra parte podía hacer que esa zona fuera más disfuncional. No era un problema que me importase tanto como para querer pasar un problema a otro lado”, señala.
El centro médico utilizó impresión tridimensional para reconstruir con exactitud la anomalía. “La unidad 3D nos ha permitido sacar un molde perfecto y exacto del defecto muscular. Y con este, hemos adaptado una prótesis comercial para que quede perfectamente ajustada”, apunta Juan Cámara, cirujano principal en la operación.
En este sentido, el joven expresa su satisfacción y agradecimiento por los resultados de la intervención. “No resultó nada doloroso. Ya de por sí es un gran avance pasar de la nada a que haya algo”, concluye.