Cómo afrontar la alergia al polen: estos son los consejos que más repiten los expertos
Será una primavera más intensa para millones de alérgicos.

La primavera es para muchos la estación favorita del año. Es una época que se asocia con buen tiempo y aire fresco, sin embargo, para millones de personas supone justo lo contrario debido a que también coincide con la temporada de la mayor polinización de árboles y gramínea.
Según la Sociedad Española de Alergología e Inmunología Clínica (Seaic) hay 8 millones de alérgicos al polen en España que se enfrentan a una primavera con diferente intensidad según la zona donde residan.
Además, este año, los expertos advierten de una temporada de alergias especialmente dura. Las abundantes lluvias, el invierno suave y el aumento de las temperaturas han favorecido una mayor vegetación y una producción de polen más intensa. Según estimaciones de especialistas, la temporada podría durar hasta un 20% más de lo habitual
Las gramíneas, el peor enemigo
Las gramíneas serán las principales responsables de los síntomas, ya que concentran la mayoría de las alergias primaverales. De hecho, es el tipo de planta que más alergia al polen causa en España y en toda Europa.
A este escenario se suma el impacto del cambio climático y la contaminación, factores que están alterando los ciclos de polinización. Los especialistas explican que la floración comienza antes y se prolonga durante más tiempo, con un aumento de la concentración anual de polen que podría situarse entre el 16% y el 40%.
El primer paso clave
Los expertos coinciden en que adelantarse a los síntomas es fundamental. Acudir al alergólogo para identificar el tipo de polen que provoca la reacción permite iniciar un tratamiento preventivo antes del pico de concentración.
Además, los expertos insisten en que los antihistamínicos deben usarse de forma continuada durante el periodo de exposición cuando así lo indique el prospecto o el profesional sanitario.
Tomarlos solo cuando aparecen los síntomas reduce su eficacia, ya que la respuesta inflamatoria puede mantenerse durante días. También se recomienda no combinar varios antihistamínicos ni aumentar la dosis sin supervisión médica.
Reducir la exposición al polen en casa
Una de las medidas más eficaces es controlar la ventilación del hogar. Los expertos recomiendan abrir las ventanas solo durante unos 10 minutos, preferiblemente al mediodía, cuando la concentración de polen es menor. El resto del tiempo conviene mantenerlas cerradas, especialmente en viviendas situadas en alturas medias, donde la concentración puede ser mayor.
También es importante no tender la ropa en el exterior, ya que los tejidos atrapan fácilmente los granos de polen. Algunos materiales, como la licra, los atraen especialmente. Limpiar el polvo con bayeta húmeda, utilizar aspirador y evitar corrientes de aire prolongadas también ayuda a reducir la exposición.
Precauciones al salir a la calle
El uso de mascarillas y gafas de sol es una de las recomendaciones más repetidas por los especialistas. Estas barreras físicas reducen la entrada de polen en las vías respiratorias y el contacto con los ojos. También se aconseja evitar el ejercicio en parques y jardines durante los días de alta concentración.
Tras regresar a casa, los expertos recomiendan ducharse, lavar la ropa utilizada y limpiar nariz y ojos con agua fresca. Las personas que utilizan lentillas deberían sustituirlas temporalmente por gafas, ya que el polen puede acumularse y provocar irritación ocular.
Durante los desplazamientos en coche es recomendable circular con las ventanillas cerradas y utilizar filtros antipolen en el sistema de aire acondicionado. También se aconseja evitar moto o bicicleta en días con niveles altos.
Otros consejos incluyen lavar bien frutas y verduras antes de consumirlas, vigilar los días de viento o tormenta —cuando aumenta la concentración— y consultar los niveles diarios de polen antes de planificar actividades al aire libre.
Prevención a largo plazo
Además del tratamiento sintomático, los especialistas recuerdan la existencia de la inmunoterapia, conocida como vacunas de la alergia. Este tratamiento busca que el organismo tolere el polen y reduzca progresivamente la reacción alérgica.
Los especialistas coinciden en que esta primavera será especialmente complicada, pero también insisten en que con prevención, diagnóstico adecuado y hábitos diarios correctos, los síntomas pueden mantenerse bajo control y mejorar la calidad de vida durante la temporada de polinización.
