Doctor Bueno: "Ni se te ocurra ignorar un hormigueo en las manos al levantarte: puede ser el aviso previo de un ictus, igual que la angina lo es del infarto"
El ictus siguió siendo una de las grandes emergencias sanitarias en España: unos 90.000 casos nuevos al año y algo más de 23.000 muertes.

Hay tonterías por las que no hay que preocuparse, como el tener un ojo completamente rojo o el hipo. Para los hipocondríacos y muchos que no lo son, puede provocar pánico o al menos preocupación. Sin embargo, pasa lo contrario: síntomas a los que no les damos importancia y, sin embargo, pueden ser señal de algo grave o que puede derivar en algo grave. Es el caso del hormigueo de manos al levantarte, que "puede ser aviso de un ictus, igual que la angina lo es del infarto", según explicó el doctor Bueno en El Faro de la Cadena SER.
Puede aparecer hormigueo tras un esfuerzo grande o una mala postura, pero si no ha sido así y te levantas con esa sensación, "en algunos casos pueden ser pequeños accidentes isquémicos transitorios". Si el hormigueo es constante, puede ser problema del túnel carpiano, así que acude al médico para poder distinguirlo.
Si, por ejemplo, de repente perdemos algo de habla, nos trabamos o caminamos hacia un lado, sería ya un ataque de ictus. De cualquier forma, ante un síntoma aparentemente inofensivo como ese hormigueo, el doctor Bueno advierte que puede ser aviso previo de un ictus, y cuanto antes se trate, menos opciones hay de que vaya a más.
El hormigueo: cuándo es normal y cuándo no
Sepamos más sobre el hormigueo, también llamado parestesia, y que es relativamente frecuente. Puede aparecer por compresión de un nervio, como cuando dormimos sin querer sobre el brazo. En esos casos, suele desaparecer en segundos o minutos.
Pero si el hormigueo es repetido, aparece sin causa clara o se acompaña de otros síntomas, ya no es algo banal. El doctor insiste en prestar atención, especialmente si ocurre al levantarse y no tiene una explicación evidente.
El ictus no siempre empieza de forma brusca
Uno de los errores más comunes es pensar que el ictus aparece de forma repentina y muy evidente. En muchos casos es así, pero no siempre. Existen episodios previos conocidos como ataques isquémicos transitorios (AIT), que pueden durar minutos y desaparecer.
Entre los síntomas más frecuentes:
- Hormigueo o pérdida de sensibilidad en manos o cara.
- Debilidad en un lado del cuerpo.
- Dificultad para hablar o entender.
- Pérdida de equilibrio o coordinación.
Recuerda que, aunque desaparezcan, no deben ignorarse.
Según la Organización Mundial de la Salud, el ictus es una de las principales causas de muerte y discapacidad en el mundo, y la detección precoz es clave para reducir sus consecuencias.
La clave está en la repetición y el contexto
No se trata de alarmarse por cualquier hormigueo puntual, sino de observar patrones. Debes prestar atención a:
- Ocurre con frecuencia.
- Afecta siempre al mismo lado del cuerpo.
- Aparece junto a debilidad o torpeza.
- No tiene una causa clara (como mala postura).
En esos casos, lo recomendable es acudir al médico para una evaluación.
La comparación con la angina de pecho no es casual. En cardiología, es un aviso de que algo no va bien en las arterias del corazón; en neurología, los pequeños episodios transitorios pueden cumplir una función similar. Son señales de que el flujo sanguíneo cerebral puede estar comprometido.
El tiempo es decisivo
En el ictus, como en los infartos, el tiempo es fundamental, crítico. Cuanto antes se actúa, menos secuelas y más pronta recuperación. Por eso los especialistas insisten en no esperar a que los síntomas sean graves.
Si aparecen signos claros, acude inmediatamente a urgencias, y si los síntomas son leves pero repetidos, ve a tu médico lo antes posible. Y recuerda: no todo lo que parece leve lo es y el ictus no siempre llega sin avisar, afortunadamente.
En 2025 el ictus siguió siendo una de las grandes emergencias sanitarias en España: unos 90.000 casos nuevos al año y algo más de 23.000 muertes, con una carga enorme de discapacidad y dependencia. Aproximadamente el 30% de los supervivientes de un ictus en España quedan con algún grado de discapacidad o dependencia, y en al menos el 40% hay secuelas importantes.
