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Elena Conde, dermatóloga en un hospital público de Madrid, atiende hasta 65 pacientes al día: "El 60% no cumple el tratamiento porque no tenemos tiempo de explicárselo bien"

Elena Conde, dermatóloga en un hospital público de Madrid, atiende hasta 65 pacientes al día: "El 60% no cumple el tratamiento porque no tenemos tiempo de explicárselo bien"

La falta de comprensión puede traducirse en abandono, uso incorrecto o resultados insatisfactorios.

Elena Conde, dermatóloga en un hospital público de Madrid, atiende hasta 65 pacientes al día: "El 60% no cumple el tratamiento porque no tenemos tiempo de explicárselo bien"

La falta de comprensión puede traducirse en abandono, uso incorrecto o resultados insatisfactorios.

Elena Conde, dermatóloga en un hospital público de Madrid, atiende hasta 65 pacientes al día: "El 60% no cumple el tratamiento porque no tenemos tiempo de explicárselo bien"

La falta de comprensión puede traducirse en abandono, uso incorrecto o resultados insatisfactorios.

Trabajadora de la salud, adulto de mediana edad, seria, con exceso de trabajo y estresada, mirando a la cámara sobre un fondo gris
Trabajadora de la salud estresadaGetty Images

La presión asistencial en la sanidad pública vuelve a situarse en el centro del debate. Esta vez, desde el ámbito de la dermatología. Elena Conde Montero, especialista del Hospital Virgen de la Torre, ha denunciado la sobrecarga que vive su servicio, donde puede llegar a atender hasta 65 pacientes en una sola jornada.

Durante su intervención en el programa 'A vivir que son dos días', la dermatóloga explicó que, aunque ningún paciente se queda sin ser atendido, el tiempo disponible por consulta es claramente insuficiente. “La atención que necesitan quizá no es la excelente”, reconoció. 

El motivo es simplemente que apenas disponen de unos minutos por persona, lo que obliga a ofrecer recomendaciones de forma rápida y sin poder comprobar si el paciente ha comprendido correctamente el tratamiento.

Un problema que afecta a la adherencia

La consecuencia de esta falta de tiempo no es menor. Según Conde, se genera un efecto en cadena que termina afectando directamente a la eficacia de los tratamientos. “Hasta un 60% de los pacientes no cumple con lo que se le indica en consulta”, señaló.

En dermatología, donde muchos tratamientos requieren pautas específicas, constancia y explicaciones detalladas —desde la aplicación correcta de cremas hasta la duración de antibióticos o retinoides—, la falta de comprensión puede traducirse en abandono, uso incorrecto o resultados insatisfactorios.

“La saturación es el principal problema”, insistió. Sin margen para resolver dudas o revisar con calma cada caso, resulta complicado asegurarse de que el paciente ha entendido bien qué debe hacer una vez sale de la consulta.

Una situación generalizada en la sanidad pública

El testimonio de la dermatóloga no es un caso aislado. El pasado 15 de enero de 2026, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denunció los “altos niveles de saturación” que continúan soportando varios hospitales del Sistema Nacional de Salud (SNS), pese al descenso de casos de gripe, —frecuentes en invierno— respecto a semanas anteriores.

El sindicato atribuye esta situación a una “falta estructural” de recursos y personal. Según datos de la Seguridad Social recabados por CSIF, entre enero y febrero la sanidad española registró una pérdida neta de 23.500 puestos de trabajo pese al incremento de las enfermedades del invierno y las complicaciones con la llegada de las alergias. 

En la Comunidad de Madrid, el sindicato ha alertado especialmente del colapso en centros de referencia como el Hospital Ramón y Cajal, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y el Hospital Universitario 12 de Octubre. En estos hospitales, aseguran, los profesionales soportan una “gran carga de trabajo”.

Más pacientes, menos tiempo

Aunque la dermatología no suele asociarse a urgencias vitales, la especialidad también sufre una elevada demanda. Problemas como acné, dermatitis o psoriasis requieren seguimiento y explicaciones detalladas. Cuando el volumen de pacientes alcanza cifras como las que describe Elena Conde, la calidad asistencial se resiente.

El resultado es una situación preocupante con consultas breves, pacientes que no comprenden del todo el tratamiento, falta de adherencia y, en muchos casos, nuevas citas por empeoramiento o falta de mejoría debido a que no se les puede dedicar el tiempo necesario.

La presión asistencial en la sanidad pública vuelve a situarse en el centro del debate. Esta vez, desde el ámbito de la dermatología. Elena Conde Montero, especialista del Hospital Virgen de la Torre, ha denunciado la sobrecarga que vive su servicio, donde puede llegar a atender hasta 65 pacientes en una sola jornada.

Durante su intervención en el programa 'A vivir que son dos días', la dermatóloga explicó que, aunque ningún paciente se queda sin ser atendido, el tiempo disponible por consulta es claramente insuficiente. “La atención que necesitan quizá no es la excelente”, reconoció. 

El motivo es simplemente que apenas disponen de unos minutos por persona, lo que obliga a ofrecer recomendaciones de forma rápida y sin poder comprobar si el paciente ha comprendido correctamente el tratamiento.

Un problema que afecta a la adherencia

La consecuencia de esta falta de tiempo no es menor. Según Conde, se genera un efecto en cadena que termina afectando directamente a la eficacia de los tratamientos. “Hasta un 60% de los pacientes no cumple con lo que se le indica en consulta”, señaló.

En dermatología, donde muchos tratamientos requieren pautas específicas, constancia y explicaciones detalladas —desde la aplicación correcta de cremas hasta la duración de antibióticos o retinoides—, la falta de comprensión puede traducirse en abandono, uso incorrecto o resultados insatisfactorios.

“La saturación es el principal problema”, insistió. Sin margen para resolver dudas o revisar con calma cada caso, resulta complicado asegurarse de que el paciente ha entendido bien qué debe hacer una vez sale de la consulta.

Una situación generalizada en la sanidad pública

El testimonio de la dermatóloga no es un caso aislado. El pasado 15 de enero de 2026, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denunció los “altos niveles de saturación” que continúan soportando varios hospitales del Sistema Nacional de Salud (SNS), pese al descenso de casos de gripe, —frecuentes en invierno— respecto a semanas anteriores.

El sindicato atribuye esta situación a una “falta estructural” de recursos y personal. Según datos de la Seguridad Social recabados por CSIF, entre enero y febrero la sanidad española registró una pérdida neta de 23.500 puestos de trabajo pese al incremento de las enfermedades del invierno y las complicaciones con la llegada de las alergias. 

En la Comunidad de Madrid, el sindicato ha alertado especialmente del colapso en centros de referencia como el Hospital Ramón y Cajal, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y el Hospital Universitario 12 de Octubre. En estos hospitales, aseguran, los profesionales soportan una “gran carga de trabajo”.

Más pacientes, menos tiempo

Aunque la dermatología no suele asociarse a urgencias vitales, la especialidad también sufre una elevada demanda. Problemas como acné, dermatitis o psoriasis requieren seguimiento y explicaciones detalladas. Cuando el volumen de pacientes alcanza cifras como las que describe Elena Conde, la calidad asistencial se resiente.

El resultado es una situación preocupante con consultas breves, pacientes que no comprenden del todo el tratamiento, falta de adherencia y, en muchos casos, nuevas citas por empeoramiento o falta de mejoría debido a que no se les puede dedicar el tiempo necesario.

La presión asistencial en la sanidad pública vuelve a situarse en el centro del debate. Esta vez, desde el ámbito de la dermatología. Elena Conde Montero, especialista del Hospital Virgen de la Torre, ha denunciado la sobrecarga que vive su servicio, donde puede llegar a atender hasta 65 pacientes en una sola jornada.

Durante su intervención en el programa 'A vivir que son dos días', la dermatóloga explicó que, aunque ningún paciente se queda sin ser atendido, el tiempo disponible por consulta es claramente insuficiente. “La atención que necesitan quizá no es la excelente”, reconoció. 

El motivo es simplemente que apenas disponen de unos minutos por persona, lo que obliga a ofrecer recomendaciones de forma rápida y sin poder comprobar si el paciente ha comprendido correctamente el tratamiento.

Un problema que afecta a la adherencia

La consecuencia de esta falta de tiempo no es menor. Según Conde, se genera un efecto en cadena que termina afectando directamente a la eficacia de los tratamientos. “Hasta un 60% de los pacientes no cumple con lo que se le indica en consulta”, señaló.

En dermatología, donde muchos tratamientos requieren pautas específicas, constancia y explicaciones detalladas —desde la aplicación correcta de cremas hasta la duración de antibióticos o retinoides—, la falta de comprensión puede traducirse en abandono, uso incorrecto o resultados insatisfactorios.

“La saturación es el principal problema”, insistió. Sin margen para resolver dudas o revisar con calma cada caso, resulta complicado asegurarse de que el paciente ha entendido bien qué debe hacer una vez sale de la consulta.

Una situación generalizada en la sanidad pública

El testimonio de la dermatóloga no es un caso aislado. El pasado 15 de enero de 2026, la Central Sindical Independiente y de Funcionarios (CSIF) denunció los “altos niveles de saturación” que continúan soportando varios hospitales del Sistema Nacional de Salud (SNS), pese al descenso de casos de gripe, —frecuentes en invierno— respecto a semanas anteriores.

El sindicato atribuye esta situación a una “falta estructural” de recursos y personal. Según datos de la Seguridad Social recabados por CSIF, entre enero y febrero la sanidad española registró una pérdida neta de 23.500 puestos de trabajo pese al incremento de las enfermedades del invierno y las complicaciones con la llegada de las alergias. 

En la Comunidad de Madrid, el sindicato ha alertado especialmente del colapso en centros de referencia como el Hospital Ramón y Cajal, el Hospital General Universitario Gregorio Marañón y el Hospital Universitario 12 de Octubre. En estos hospitales, aseguran, los profesionales soportan una “gran carga de trabajo”.

Más pacientes, menos tiempo

Aunque la dermatología no suele asociarse a urgencias vitales, la especialidad también sufre una elevada demanda. Problemas como acné, dermatitis o psoriasis requieren seguimiento y explicaciones detalladas. Cuando el volumen de pacientes alcanza cifras como las que describe Elena Conde, la calidad asistencial se resiente.

El resultado es una situación preocupante con consultas breves, pacientes que no comprenden del todo el tratamiento, falta de adherencia y, en muchos casos, nuevas citas por empeoramiento o falta de mejoría debido a que no se les puede dedicar el tiempo necesario.

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Soy redactora en El HuffPost España, donde te cuento las historias más curiosas y te intento ayudar a encontrar esos detalles que marcan la diferencia en la vida cotidiana.

 

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Mis artículos son un surtido de historias curiosas, viajes, cultura, estilo de vida, naturaleza, ¡y mucho más! Mi objetivo es despertar tu curiosidad y acompañarte con lecturas útiles y entretenidas.

  

Mi trayectoria

Soy madrileña, pero con raíces en Castilla-La Mancha. Estudié Periodismo en la Universidad Ceu San Pablo, aunque siempre digo que mi verdadera escuela ha sido El HuffPost, el lugar donde escribí mis primeras líneas como periodista. Empecé como becaria y ahora colaboro en este medio que me ha visto crecer.


Mi pasión por el periodismo nació en la infancia, cuando dibujaba las portadas de los medios deportivos y soñaba con convertirme en una de aquellas reporteras que veía en la televisión.

 


 

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