Expertos en higiene apuntan cada cuánto deben cambiarse de ropa los mayores de 65 años
A esas edades la piel se vuelve más fina y vulnerable.
Mantener una buena higiene personal no es solo una cuestión de imagen o de cortesía social, sino que es un pilar esencial de la salud, especialmente a partir de los 65 años. Con el paso del tiempo, la piel se vuelve más fina y vulnerable, lo que la hace más sensible a la acumulación de sudor, bacterias y restos que permanecen en la ropa. Por ello, cambiarse de prendas con la frecuencia adecuada refuerza el bienestar, la autoestima y la calidad de vida.
En este contexto, los expertos en higiene y dermatología advierten de que muchas personas mayores mantienen hábitos adquiridos en otra época, cuando lavar la ropa suponía un esfuerzo considerable y las prendas se reutilizaban durante varios días. Sin embargo, lo que antes era una práctica lógica hoy puede tener consecuencias indeseadas para la piel envejecida. Al volverse más fina y sensible, la acumulación de bacterias y restos en las prendas puede favorecer irritaciones y molestias.
Por ello, los especialistas señalan que, especialmente en las prendas que están en contacto directo con el cuerpo, como ropa interior, camisetas o pijamas, la frecuencia de cambio debería ser mayor de lo que muchos consideran “normal”, incluso aunque no haya manchas visibles ni mal olor. La recomendación general pasa por renovarlas a diario o, como máximo, cada dos días, con el objetivo de prevenir irritaciones, infecciones cutáneas y pequeñas lesiones.
Lo mejor para los mayores
A medida que la piel envejece pierde parte de su barrera protectora, ya que la capa córnea se afina, cambia la producción de sebo y la piel tiende a ser más seca y frágil. Esto facilita que bacterias, hongos y residuos de sudor permanezcan en las fibras textiles y terminen irritando la piel, especialmente en personas con movilidad reducida o incontinencia. Estudios y revisiones sobre salud cutánea en mayores insisten en adaptar la higiene y la ropa a estas transformaciones.
Los expertos recomiendan no dejarse llevar solo por si la prenda “huele mal”, sino que se debe priorizar la prevención de rozaduras, inflamaciones y brotes de infecciones que, en mayores, pueden complicarse. Intervenciones sencillas, como la frecuencia del cambio de la ropa, reducen la incidencia de problemas cutáneos. Por ello, se recomienda:
- Ropa interior y camisetas que estén en contacto directo con la piel: cambiar a diario, o como máximo cada 48 horas.
- Pijamas y suéteres: preferir cambiarlos cada día o cada dos días cuando se usan toda la jornada o si existe sudoración o incontinencia.
Por si fuera poco, las organizaciones que asesoran sobre cuidados a personas mayores recomiendan otros protocolos sencillos como lavarse las manos antes y después de ayudar con la ropa, priorizar prendas de algodón y secado rápido, y asegurarse de que las zonas íntimas y pliegues de la piel se limpien diariamente. También aconsejan evitar detergentes agresivos y aclarar bien las prendas para impedir que queden residuos que puedan irritar la piel.