La neurocientífica extremeña Marta Navarrete demuestra que las células que Ramón y Cajal llamó "pegamento" hace 125 años deciden qué aprendemos, recordamos y deseamos
Los astrocitos participan en circuitos relacionados con la memoria en zonas como el hipocampo, una región fundamental para almacenar nuevos recuerdos.

Durante más de un siglo, la ciencia pensó que unas células del cerebro tenían un papel secundario. Santiago Ramón y Cajal, pionero de la neurociencia, las observó hace 125 años y las describió como una especie de “pegamento” que daba soporte a las neuronas. Eran las llamadas células gliales.
Hoy, una investigadora española está cambiando por completo esa idea. La neurocientífica extremeña Marta Navarrete ha demostrado, tal y como cuenta en una entrevista con el diario 'El confidencial', que esas mismas células no solo sostienen el cerebro, sino que participan activamente en cómo aprendemos, qué recordamos y qué cosas nos generan deseo.
Su trabajo se desarrolla en el Instituto Cajal del CSIC, en Madrid, en el mismo edificio que lleva el nombre del científico que las dibujó por primera vez. Allí, Navarrete y su equipo investigan cómo estas células, conocidas como astrocitos por su forma de estrella, influyen en la actividad cerebral mucho más de lo que se creía.
Durante años, la ciencia entendió que el protagonismo del cerebro era exclusivo de las neuronas. Sin embargo, investigaciones de las últimas dos décadas han empezado a mostrar un sistema mucho más complejo, en el que los astrocitos también “hablan” y modulan la comunicación entre neuronas.
Los trabajos liderados por Navarrete han ayudado a demostrar que estas células detectan señales químicas, responden a ellas y liberan sustancias que pueden modificar cómo se conectan las neuronas. En la práctica, esto significa que pueden influir en procesos clave como la memoria o el aprendizaje.
Uno de los hallazgos más relevantes de su equipo fue comprobar que los astrocitos participan en circuitos relacionados con la memoria en zonas como el hipocampo, una región fundamental para almacenar nuevos recuerdos. Lejos de ser simples acompañantes, estas células pueden reorganizar la actividad de redes neuronales enteras.
Otro de los avances del grupo del CSIC ha sido demostrar que los astrocitos también intervienen en sistemas cerebrales ligados a la recompensa y al placer. Esto ha abierto nuevas líneas de investigación sobre cómo el cerebro decide qué experiencias resultan atractivas y cuáles no.
Además, el equipo ha estudiado su papel en la eliminación de recuerdos y en procesos relacionados con enfermedades neurodegenerativas, lo que podría tener implicaciones futuras en el tratamiento de patologías como el Alzheimer.
