Noemí, experta en juegos de mesa: "Mejoran las habilidades socioemocionales y cognitivas en todas las edades"
Estimulan el aprendizaje y fortalecen las relaciones sociales.
Los juegos de mesa han trascendido su papel tradicional como simple entretenimiento para consolidarse como un recurso con impacto educativo y terapéutico. Estas dinámicas de juego se utilizan para estimular el aprendizaje, fortalecer las relaciones sociales y favorecer el bienestar emocional y cognitivo. Lejos de ser una afición minoritaria, el juego de mesa se perfila como una herramienta versátil capaz de generar beneficios reales en personas de todas las edades.
Así lo defiende Noemí Blanch de la Cueva, experta en juegos de mesa y profesora asociada de Psicología en la Universitat Oberta de Catalunya (UOC). “Los juegos de mesa cada vez están en más hogares y en más escuelas”, asegura en una entrevista con Europa Press, donde subraya que su éxito no responde solo a una moda, sino al creciente reconocimiento de su capacidad para fomentar el aprendizaje, la interacción social y el desarrollo de habilidades emocionales y cognitivas a través del juego compartido.
Para la experta, el valor de los juegos de mesa reside en su capacidad para generar experiencias compartidas que van mucho más allá del ocio. “Los juegos nos permiten compartir, nos permiten pasárnoslo bien, aprender, conocer... En función del tema y la mecánica podemos vivir muchas experiencias”, explica Noemí, quien destaca que cada partida puede convertirse en una oportunidad distinta para explorar emociones, tomar decisiones y comprender mejor a los demás.
“No es solo ocio”
Para la especialista, los beneficios no se limitan al entretenimiento, sino que los juegos activan tanto habilidades socioemocionales, tales como la gestión de las victorias y las derrotas, como funciones cognitivas esenciales, entre ellas la atención, la memoria, la planificación y la empatía. “Jugando a ganar aprendes a perder”, resume en la entrevista, señalando que estas experiencias pueden incorporarse tanto en casa como en el aula.
La experta insiste en que, pese a lo que gran parte de la sociedad pueda pensar, los juegos están pensados para todos los públicos. “Los juegos mejoran las habilidades socioemocionales y cognitivas en todas las edades. Hay estudios que ponen el foco en la tercera edad”, explica Noemí, quien recuerda que hay evidencia científica que muestra que esta actividad puede reducir la sensación de soledad y mejorar el bienestar social de los más mayores.
Por su lado, profesores y profesionales de la salud comunitaria han comenzado a incorporar juegos de mesa en entornos tan diversos como aulas, centros de día y programas de rehabilitación cognitiva. Mientras tanto, Noemí pide reducir el estigma del juego: “No es solo ocio: es interacción, educación y, muchas veces, prevención”, afirma, subrayando que estas herramientas lúdicas pueden contribuir a mejorar la calidad de vida.
Por ello, la especialista apuesta por normalizar su uso: propone introducir partidas guiadas en las escuelas para trabajar habilidades socioemocionales y emplearlos en programas intergeneracionales para reforzar vínculos entre jóvenes y mayores. “En una hora de juego se conoce mejor a una persona que en muchas conversaciones”, ha apuntado destacando el potencial relacional del juego.