Los oftalmólogos coinciden: las gafas no hacen que los ojos se vuelvan dependientes ni aceleran la pérdida de visión, pero llevar menos graduación sí causa un daño real
Los especialistas desmontan los mitos populares sobre la vista y aseguran que llevar la corrección adecuadamente ajustada no tiene ninguna repercusión negativa para la salud ocular.

Muchas personas siguen creyendo el falso mito de que ponerse gafas "acostumbra mal" a la vista y acaba empeorando significativamente la capacidad visual. Si eres uno de ellos, no hay de qué preocuparse: el uso de gafas no hará que tus ojos se vuelvan más perezosos. La oftalmóloga alemana Sonja Heinzelmann-Mink, del Hospital Universitario de Friburgo, desmiente esta creencia popular con un rotundo "no".
"Unas gafas bien ajustadas no pueden causar daños orgánicos en los ojos", asegura la especialista en una entrevista para el medio alemán Der Spriel. . A día de hoy, no existe ni una sola evidencia científica de que usar lentes correctoras genere dependencia ocular ni de que acelere el deterioro natural de la visión.
Todo lo contrario. Las gafas están diseñadas exclusivamente para corregir defectos refractivos como la miopía, la hipermetropía o el astigmatismo, pero no modifican la condición física de los ojos. "No afecta la forma del globo ocular, la córnea ni el cristalino", detalla la doctora Mink.
La experta explica de forma sencilla cómo funciona este proceso: "Cuando los rayos de luz entran en el ojo, la córnea y el cristalino, entre otros órganos, los refractan y los enfocan en un punto. En las personas con visión nítida, este punto focal se sitúa precisamente sobre la retina. Si el punto focal se encuentra delante de la retina, la persona es miope. Si se encuentra detrás de la retina, la persona es hipermétrope". Las gafas simplemente ajustan ese haz de luz para que aterrice en el lugar correcto.
El peligro de pedir menos graduación de la que necesitas
En las consultas, los oftalmólogos se encuentran a menudo con pacientes que piden llevar gafas con una graduación inferior a la que realmente necesitan. Su objetivo suele ser "forzar" a los ojos para que trabajen más y vean con mayor claridad, tratándolos como si fueran un músculo que se puede entrenar en el gimnasio.
Mink es tajante al respecto y desaconseja totalmente esta peligrosa práctica que, en lugar de ayudar, supone un auténtico obstáculo. "Las gafas con una graduación demasiado baja no benefician a la vista. El único efecto es una disminución de la agudeza visual, lo que puede dificultar la vida diaria", concluye la especialista.
