Rafael Rodríguez, experto en salud mental: "Los adultos con altas capacidades sufren de síndrome del impostor, se fijan solo en lo que les falta"
El experto desgrana por qué estas mentes brillantes suelen vivir en una insatisfacción crónica.
Tendemos a asociar el concepto de superdotación con la infancia: ese niño que saca notas excelentes o que aprende a leer antes que el resto. Sin embargo, la Real Academia Española es clara: se trata de poseer cualidades que exceden lo normal, especialmente en lo intelectual. Y esta configuración cerebral es para toda la vida.
El psiquiatra Rafael Rodríguez ha desglosado en un vídeo viral las siete características que marcan el día a día de los adultos con altas capacidades, revelando que el talento suele venir acompañado de un alto coste emocional.
Las 7 señales de las altas capacidades en adultos
- Ansiedad y depresión: Sus tasas son más altas que la media y sus cerebros son más ágiles y rígidos. Sus expectativas de cómo "deberían" ser las cosas rara vez coinciden con el mundo real, lo que genera una frustración profunda
- Sensibilidad existencial: Las personas con altas capacidades no pueden evitar reflexionar sobre la ética, la justicia o el sentido de la vida. Su "brújula interna" es demasiado potente para ignorarla.
- Soledad: Al sentir y procesar la información de forma diferente, les resulta extremadamente difícil encontrar personas que vibren en su misma sintonía.
- Bullying en la infancia: Gran parte de estos adultos sufrió acoso escolar durante la niñez. Como dice Rodríguez: "Si hay algo que saben hacer los niños es señalar la diferencia".
- El bucle perfección-procrastinación: Sufren de una insuficiencia crónica. Quieren hacerlo tan perfecto que, si no se dan las condiciones ideales, prefieren no empezar, cayendo en una parálisis por análisis.
- Síndrome del impostor: A pesar de sus logros, dudan de sus propias capacidades. "Se fijan solo en lo que les falta", lo que les impide valorar lo que ya han conseguido.
- Mente imperativa: Su cabeza no tiene interruptor de apagado. Es lo que el experto describe como una "tormenta de ideas permanente" que puede llegar a agotarlos físicamente.
El peso de ser diferente
Para Rafael Rodríguez, entender que se tienen altas capacidades es el primer paso para sanar. Muchas de estas personas han crecido pensando que "algo estaba mal en ellas" por su hipersensibilidad o su forma de pensar, cuando en realidad solo tenían un cerebro funcionando a una velocidad distinta.
La clave, según el experto, es aprender a gestionar ese perfeccionismo paralizante y entender que la soledad o la ansiedad no son fallos de carácter, sino consecuencias de una arquitectura mental diferente.