Virginia Gómez, nutricionista especializada en trastornos digestivos, desmonta los test de moda: "Si esa prueba no te la hace la sanidad pública, por algo es"
"Soy muy fan de la sanidad pública; hay que mantenerla".

Muchas personas buscan una explicación a sus molestias digestivas mediante test de intolerancias alimentarias, estudios de microbiota o pruebas que prometen detectar el origen de cualquier problema intestinal, sin embargo, a veces estas pruebas no son las indicadas.
Así lo ha señalado la dietista nutricionista especializada en trastornos digestivos Virginia Gómez en el pódcast Gominolas de Petróleo. Durante su participación advirtió sobre este tipo de análisis: "Si esa prueba no te la hace la sanidad pública, por algo es".
La especialista explicó que muchas personas llegan a estas pruebas después de un largo recorrido médico y de la frustración que generan los tiempos de espera o la persistencia de los síntomas. "La gente acaba desesperada porque sigue encontrándose mal y termina acudiendo a charlatanes de feria", afirmó.
Pruebas poco rigurosas
Según Gómez, es frecuente encontrar este tipo de test no solo en clínicas privadas, sino incluso en algunas farmacias, donde se comercializan análisis de intolerancias alimentarias o estudios de microbiota que, asegura, carecen de utilidad clínica demostrada para el diagnóstico habitual.
Para la nutricionista existe una forma sencilla de sospechar cuándo una prueba no tiene respaldo científico suficiente. "Si esta prueba no está en la Seguridad Social, muy probablemente es porque es chamanería. No es que no la hagan porque no quieran, sino porque por algo no está incluida", señaló. Entre los ejemplos citó los populares test de intolerancias y la mayoría de los análisis de microbiota, salvo algunas excepciones destinadas a la investigación.
No todo vale
La especialista también alerta sobre otras prácticas sin evidencia, como la iridología, una técnica que pretende diagnosticar enfermedades observando el iris del ojo. "Cuando entramos en terreno magia, ya sabes", comentó con ironía.
Gómez explica que el diagnóstico de los problemas digestivos no siempre es sencillo porque muchas enfermedades comparten síntomas similares. Una diarrea o un estreñimiento pueden deberse a causas muy distintas, desde una intolerancia a la lactosa o una celiaquía hasta una enfermedad inflamatoria intestinal o incluso una infección por parásitos.
Fan de la sanidad pública
Por ello, antes de iniciar cualquier tratamiento dietético, asegura que revisa todas las pruebas médicas previas e intenta descartar una enfermedad orgánica. En muchos casos, trabaja de forma coordinada con el médico de atención primaria mediante informes para solicitar estudios concretos cuando son necesarios.
Entre las pruebas que sí pueden resultar útiles menciona la calprotectina fecal, un marcador que ayuda a detectar inflamación intestinal y que puede orientar hacia enfermedades como la enfermedad inflamatoria intestinal cuando presenta valores elevados.
para la nutricionista el papel de la sanidad pública es fundamental para abordar estos casos. Aunque reconoce que las listas de espera pueden ser largas, sostiene que es el sistema donde se realizan las pruebas realmente necesarias y donde, en ocasiones, se evitan exploraciones privadas de utilidad dudosa. "Soy muy fan de la sanidad pública; hay que mantenerla", concluye.
