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Se acabó la fiesta en la playa más famosa de Mallorca: sus dueños alemanes piden vallar el acceso para frenar la "marabunta"

Se acabó la fiesta en la playa más famosa de Mallorca: sus dueños alemanes piden vallar el acceso para frenar la "marabunta"

Los propietarios sostienen que llevan años pidiendo soluciones a las administraciones sin obtener respuesta, mientras la presión turística no deja de crecer desde la pandemia.

Un turista se toma una cerveza frente a la playa en Mallorca
Un turista se toma una cerveza frente a la playa en Mallorcadpa/picture alliance via Getty Images

La que durante años ha sido una de las postales más virales de Mallorca podría cambiar pronto. El Caló des Moro y la cercana Cala s’Almunia, dos pequeñas calas de Santanyí convertidas en fenómeno de redes sociales, están en el centro de un conflicto entre propiedad privada, turismo masivo y conservación del entorno.

La familia alemana Oehm, dueña de los terrenos que rodean ambos enclaves, ha solicitado formalmente a las autoridades el vallado de los accesos que atraviesan su finca. El objetivo, aseguran, es frenar la saturación de visitantes que, según sus cálculos, alcanza las cinco mil personas diarias durante seis meses al año.

Los propietarios sostienen que llevan años pidiendo soluciones a las administraciones sin obtener respuesta, mientras la presión turística no deja de crecer desde la pandemia.

Un millón de visitantes por temporada

Según la documentación citada por la familia, informes de Costas sitúan el número de bañistas en cerca de un millón por temporada. Muchos de ellos acuden únicamente para hacerse una fotografía y marcharse, atraídos por la fama internacional de la cala, especialmente en países asiáticos.

Los propietarios aseguran que, ante la falta de actuación pública, han asumido tareas de mantenimiento: limpieza del terreno, replantación de vegetación dañada e incluso la extinción de pequeños incendios provocados por el uso intensivo del espacio.

La situación, explican, ha transformado la zona en un auténtico “hormiguero” durante el verano. En los meses de mayor afluencia, los visitantes recorren a pie un kilómetro por un camino escarpado y pueden llegar a esperar horas bajo el sol para acceder a la cala.

Un conflicto entre propiedad y acceso

La familia Oehm afirma que su propuesta respetaría los caminos públicos señalados en los mapas, pero pretende cerrar otros pasos que atraviesan su finca. Como precedente, citan el caso de otra propiedad costera del mismo municipio donde los accesos están limitados. Algunos vecinos denuncian que el paraje ha pasado de ser un rincón tranquilo a un escenario saturado durante gran parte del año.

Si prospera la petición de los propietarios, uno de los iconos turísticos de Mallorca podría enfrentarse a un cambio radical: menos accesos, menos gente y el fin de las colas interminables para la foto perfecta.