Kati, venezolana en España: "El tipo ese me debe 300 euros, era un viejo baboso y me decía que podría ser su 'sugar'"
Ahora cuenta con un nuevo empleo del que no quiere dar muchos detalles, más allá de que es pesado.

El mercado laboral en España es complicado para los jóvenes pero todavía más para las personas inmigrantes que dejan sus países para buscar un trabajo dentro de nuestras fronteras. Kati, una joven venezolana, es un buen ejemplo de ello.
"Conseguí trabajo y me está consumiendo todo el alma, la energía, todo. Ni siquiera he podido celebrar la caída de Maduro, imagínate", afirma en un vídeo en Tiktok donde da cuenta de la situación por la que ha tenido que atravesar.
Kati consiguió un empleo como repartidora de paquetes el pasado 30 de diciembre, en el que se encargaba tanto de la entrega puerta a puerta como de cargar la camioneta con los mismos. Ejercía de ayudante, y a pesar de lo cansado que le resultaba, podía decir con satisfacción que su situación en España estaba mejorando en este ámbito.
El problema vino con la persona con la que tenía que trabajar: "El tipo era un viejo baboso que me ofrecía cosa como que 'ay yo puedo ser tu 'sugar', cosas morbosas y bueno le decía que no, no quería eso, lo que quería era trabajar, pero él decía: 'ay, tú te estás perdiendo esta oportunidad'", argumenta.
Se marchó pero sigue sin pagarle
Actualmente, ya no se encuentra trabajando allí. No obstante, afirma que esta persona le debe 300 euros de sus jornadas laborales: "Le he escrito para que me pague y obviamente no lo hace, se hace el loco, ya por último ni siquiera me responde. El tipo, por cierto, no es español, es venezolano. No sé si me pueden recomendar algo para denunciarlo. No sé cómo hacerlo", reclama.
A la duda de por qué dejó el trabajo sin que el empleador le pagara lo que le correspondía, se muestra tajante: "Fue porque conseguí otra oferta laboral". No puede ni quiere dar muchos detalles de su nuevo empleo, ya que "hay personas malintencionadas que puede ser que manden una inspección para allá. Yo no tengo todavía permiso de trabajo, entienden, y uno tiene que ser precavido a veces", subraya.
Lo único que de momento se atreve a decir es que es un trabajo pesado por el que acaba con dolores de espalda y rodillas diarios: "Trabajo de 7 a 3 de la tarde y me pagan 50 euros el día. Mi misión ahora es conseguir alquiler y ver si este tipo me paga mi dinero", concluye.
