Tiffany, exazafata en vuelos internacionales: "Pasear por el avión en calcetines o descalzo no es la mejor idea"
Para pensárselo dos veces.

Dormir en posturas imposibles, quitarse los zapatos nada más despegar o levantarse constantemente para estirar las piernas son escenas habituales en cualquier vuelo de larga distancia.
Lo que muchos pasajeros no imaginan es que la tripulación, que pasa media vida en el aire, no deja de sentir aversión día a día viendo algunos hábitos que muchos viajeros llevan a cabo de forma reiterada.
Tiffany, exazafata en vuelos internacionales, ha contado en una entrevista para Business Insider cuáles son los errores más habituales que cometen los pasajeros durante los trayectos largos y que convierten su viaje en una experiencia mucho menos higiénica de lo que se imaginan.
Comodidad vs higiene
El primer error que señala la azafata de vuelo tiene que ver con una costumbre aparentemente inofensiva: caminar por el avión únicamente en calcetines o directamente descalzo.
"Pasear por el avión en calcetines o descalzo no es la mejor idea", advierte la exazafata. Según explica, los suelos de la cabina y, especialmente, "las zonas cercanas a los baños" acumulan mucha más suciedad de la que los pasajeros creen.
Aunque quitarse los zapatos puede parecer una forma lógica de viajar más cómodo, Tiffany recuerda que los aviones son espacios compartidos donde la limpieza no siempre puede mantenerse al nivel que muchos pasajeros imaginan.
"El suelo está tan limpio como parece porque no se limpia a fondo entre todos los vuelos", confiesa la trabajadora, apuntando que un mismo avión suele hacer varios trayectos seguidos el mismo día, por lo que es normal que acumule "restos de comida, líquidos y suciedad durante horas".
Y entre turbulencias, carros de comida y pasajeros intentando dormir doblados sobre sí mismos, hay algo que las azafatas tienen claro: probablemente el suelo del avión sea el último sitio donde alguien debería pasear descalzo.
Además, la extripulante también recomienda ser prudentes al tocar determinadas superficies, especialmente bandejas, reposabrazos o pantallas táctiles, ya que "pasan por cientos de manos cada día". De hecho, algunos tripulantes reconocen que siempre llevan toallitas desinfectantes en su equipaje personal.
El error más frecuente en vuelos largos: llegar deshidratado
Pero el asunto no acaba en los calcetines. Tiffany asegura que uno de los problemas más frecuentes durante los vuelos de larga distancia es la deshidratación. "Mucha gente no bebe suficiente agua y llega al destino deshidratada", apunta, explicando que la baja humedad dentro de la cabina hace que muchos pasajeros lleguen a destino cansados, con dolor de cabeza o sensación de agotamiento sin entender muy bien por qué.
Por eso, recomienda beber agua constantemente durante el trayecto, aunque no se tenga sed, y no abusar del alcohol o el café, dos de las bebidas más consumidas en vuelos internacionales. Porque sí: mientras el agua pasa desapercibida, el vino, la cerveza o el café suelen triunfar a 10.000 metros de altura.
La exazafata también aconseja levantarse regularmente para caminar un poco y favorecer la circulación, especialmente en trayectos muy largos. Según explica, permanecer demasiadas horas sentado puede provocar hinchazón, molestias musculares e incluso aumentar el riesgo de problemas circulatorios.
