Kandy, jubilada de 90 años, ha recorrido 74 países desde entonces: "En India vivo con 6 euros al día"
“Cuando te jubilas empieza otra vida”, asegura entusiasta.
Para muchos, la jubilación representa el momento de bajar el ritmo y disfrutar de una vida más tranquila. Sin embargo, para otros supone el punto de partida de una etapa llena de descubrimientos y aventuras. Con más tiempo libre y menos obligaciones, algunos jubilados aprovechan para cumplir sueños que habían quedado pendientes durante décadas, como viajar, conocer otras culturas o, simplemente, empezar a vivir aquello que antes no era posible.
Es el caso de Kandy, una mujer de 90 años que, lejos de conformarse con la rutina tras dejar su carrera profesional, decidió cambiar la toga por la mochila y convertir su retiro en una aventura permanente que ya la ha llevado a recorrer 74 países por el mundo. Conocida en redes como la “abuelita mochilera”, la mujer ha hecho de los viajes en solitario y de un estilo de vida sencillo su forma de seguir descubriendo el mundo.
La viajera, que se jubiló a los 65 años tras ejercer como abogada, explica que la edad no es un freno sino un impulso para seguir conociendo. Su lema resume su filosofía de vida: mientras tenga salud y curiosidad, continuará recorriendo el mundo. Esta decisión la llevó primero a hacer largos viajes en solitario, pero ahora combina escapadas individuales con rutas en compañía cuando la ocasión y la seguridad lo aconsejan.
Una jubilación activa
No viaja buscando lujo, sino que su modelo es minimalista y económico. “Tengo una buena pensión, pero en India vivo con 6 euros al día”, cuenta Kandy en declaraciones recogidas por ElNacional.cat. La viajera apuesta por alojamientos sencillos, comida local y un ritmo de viaje flexible que le permite alargar sus estancias y conocer los destinos desde dentro. Esa austeridad no le resta experiencias, sino que las multiplica.
La India ocupa un lugar destacado en su mapa personal, ya que la ha visitado en más de 25 ocasiones y la describe como un territorio de contrastes donde reaprender a ver el mundo. Sus repetidas estancias le han permitido, según cuenta, pasar del asombro inicial a una familiaridad que convierte lo exótico en cotidiano y le ha ayudado a comprender mejor la cultura y el ritmo de vida del país.
El caso de Kandy choca con una idea muy extendida sobre lo que significa envejecer hoy en día. Para ella, la jubilación no coincide con inactividad sino con una reinvención de prioridades. Lejos de la pasividad, defiende una vejez activa en la que la curiosidad y las ganas de seguir descubriendo el mundo no tienen fecha de caducidad. A pesar de los riesgos y del cansancio puntual, la viajera confiesa que prefiere moverse a quedarse inmóvil.
Sus consejos para quienes se plantean una experiencia similar son prácticos: planificar lo imprescindible, viajar ligera, adaptarse a costumbres locales y no tener miedo a cambiar de ritmo cuando el cuerpo lo pida. “Cuando te jubilas empieza otra vida”, asegura, una filosofía con la que demuestra que nunca es tarde para seguir explorando el mundo.