Trump sale al paso de una de las grandes incógnitas del pacto con Irán: niega que vaya a pagar 300 millones de dólares a Teherán
El presidente de Estados Unidos rechaza las informaciones difundidas por medios iraníes mientras crece la expectación por el contenido del acuerdo que pondrá fin a la guerra y permitirá reabrir el estratégico estrecho de Ormuz.

Apenas 24 horas después de anunciarse el acuerdo de paz entre Estados Unidos e Irán, una de las grandes incógnitas sobre el contenido del pacto ya ha provocado las primeras tensiones.
Trump negó este lunes que Washington haya aceptado pagar 300 millones de dólares a Teherán como parte de las negociaciones que deben poner fin a más de tres meses de guerra en Oriente Medio.
"Noticias falsas", resumió el mandatario en un mensaje publicado en su red social, Truth Social, donde rechazó las informaciones difundidas por diversos medios iraníes que apuntaban a una compensación económica incluida en el acuerdo.
Una idea reafirmada por el vicepresidente de EEUU, JD Vance, quien en una entrevista con Fox ha dicho: "El acuerdo estipula que no recibirán ni un solo centavo de dinero estadounidense". "Si demuestran un compromiso verificable, y eso significa un régimen de inspecciones real, entonces podrán beneficiarse del acuerdo", añade.
La polémica surge precisamente cuando el mundo espera conocer los detalles concretos del memorando de entendimiento que Estados Unidos e Irán tienen previsto firmar oficialmente el próximo viernes en Suiza.
Hasta ahora, tanto Washington como Teherán han confirmado la existencia de un acuerdo para poner fin a las hostilidades y reabrir el estrecho de Ormuz, pero ninguno de los dos gobiernos ha hecho público el texto completo.
La gran pregunta: qué ha cedido cada parte
Desde el anuncio del pacto, analistas y observadores internacionales intentan descifrar qué concesiones han realizado ambos países para alcanzar un entendimiento después de más de cien días de conflicto.
Las conversaciones han girado durante semanas en torno a varios asuntos especialmente sensibles: el programa nuclear iraní, el levantamiento de sanciones económicas, el acceso de Teherán a activos congelados en el extranjero y la reapertura del estrecho de Ormuz, una vía marítima clave en la distribución del petróleo, como tantas veces se ha dicho ya en estos últimos meses.
La posibilidad de que Estados Unidos hubiera aceptado transferir fondos directamente al régimen iraní se convirtió rápidamente en uno de los asuntos más controvertidos del proceso negociador.
Trump ha querido zanjar ahora esa cuestión negando cualquier pago de 300 millones de dólares.
Sin embargo, el presidente no ha aclarado si el acuerdo contempla algún otro mecanismo relacionado con el desbloqueo de activos iraníes retenidos en el extranjero o con un eventual alivio de sanciones económicas.
Vance ha asegurado esta noche que uno de los puntos "fundamentales" del acuerdo provisional establece que tanto Washington como el Organismo Internacional de Energía Atómica (OIEA) van a "ayudar" a Teherán a "destruir" sus reservas de uranio altamente enriquecido. Avanzando así que regresarán inspectores nucleares a Irán, Vance ha subrayado en otra entrevista con la cadena NBC que algo que se especifica "muy claramente" en el memorando de entendimiento es que el OIEA y Estados Unidos van a "ayudar" a la República Islámica a "destruir las reservas de uranio altamente enriquecido".
"Creo que ven que aquí hay una verdadera oportunidad para empezar de cero, siempre y cuando hagan lo correcto", declaró Vance.
Según la agencia de noticias Tasnim, el viceministro de Asuntos Exteriores de Irán, Kazem Gharibabadi, ha declarado, por su parte: "Este memorándum no significa confiar en el enemigo; ha sido redactado con una desconfianza manifiesta".
Cuenta atrás para conocer el texto
La Administración estadounidense ha avanzado que el contenido íntegro del acuerdo se hará público en las próximas 24 o 48 horas.
Según un alto funcionario citado por diversos medios estadounidenses, las negociaciones técnicas para aplicar el memorando comenzarán a finales de esta misma semana, mientras que la ceremonia oficial de firma sigue prevista para el viernes en territorio suizo.
El anuncio llega después de semanas de mensajes contradictorios, borradores intercambiados y declaraciones cruzadas entre Washington y Teherán.
La guerra, iniciada el pasado 28 de febrero, provocó una de las mayores crisis internacionales de los últimos años y tuvo consecuencias directas sobre los mercados energéticos mundiales tras el cierre del estrecho de Ormuz por parte de Irán.
La reapertura de ese corredor marítimo constituye uno de los pilares fundamentales del acuerdo alcanzado.
Mientras tanto, la atención internacional se centra ahora en conocer los detalles concretos de un documento que podría redefinir el equilibrio de poder en Oriente Medio y que, por el momento, sigue rodeado de importantes incógnitas.
Una de ellas, al menos según Trump, ya tiene respuesta: los 300 millones de dólares de los que hablaban algunos medios iraníes no forman parte del trato.
