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20/01/2014 16:59 CET | Actualizado 22/03/2014 10:12 CET

El inaceptable ejemplo español

Hace 40 años Simone Veil tuvo la valentía de ponerse en pie frente a una Asamblea llena de hombres hostiles. El debate, uno de los mas apasionantes de la historia parlamentaria, duró tres días y dos noches. 74 oradores intentaron destrozar los argumentos de la entonces ministra de Sanidad.

Da una pena inmensa saber que Simone Veil, la ministra que en Francia consiguió legalizar el derecho al aborto, no esta ya en condiciones de conceder entrevistas. Por otro lado es un alivio pensar que a sus 87 años no es consciente de la aberración que el domingo desfiló bajo las ventanas de su domicilio, muy cerca de los Invalidos.

No eran muchos, pero gritaban fuerte: "¡Viva España!" Qué horror, de verdad. La bandera española como símbolo de regresión. El rojo y gualda como estandarte de la lucha contra el aborto. Los que el domingo se manifestaban en París reclamaban a voces seguir el ejemplo español. Pero, ¡qué ejemplo!

Hasta hace nada los españoles en París teníamos la etiqueta de modernos, valientes, pioneros a la hora de promulgar leyes igualitarias. Sin ir más lejos, el Gobierno francés ha tomado como modelo nuestras medidas contra la violencia doméstica, que solo ahora empiezan a debatirse aquí. Los españoles veníamos a Francia en busca de libertad, igualdad de derechos, respeto. Cómo es posible que hoy seamos los abanderados de la represión y la marcha atrás de los derechos de la mujer.

Que quede muy claro: las leyes que permiten el aborto o lo despenalizan NO OBLIGAN a nadie a abortar. Pero sí evitan auténticas tragedias. Esta mañana escuchaba en la radio que cada ocho minutos una mujer muere aún en el mundo a causa de un aborto clandestino. Hace 40 años, solo en Francia, 300.000 mujeres abortaban ilegalmente cada año. Muchas de ellas en condiciones infrahumanas.

Hace 40 años Simone Veil tuvo la valentía de ponerse en pie frente a una Asamblea llena de hombres hostiles. El debate, uno de los mas apasionantes de la historia parlamentaria, duró tres días y dos noches. 74 oradores intentaron destrozar los argumentos de la entonces ministra de Sanidad. Simone Veil soportó en el Parlamento una agresividad difícilmente tolerable. Veil, judía y superviviente de Auschwitz, tuvo que escuchar incluso obscenidades relacionadas con el holocausto. Todo era poco para tratar de desmontar a esta mujer que se atrevía a imponer el derecho de la mujer a abortar.

Simone Veil - Une loi au nom des femmespor ACFcontrelefascisme

En un documental reciente -Simone Veil, una ley en nombre de las mujeres, de Valérie Manns et Richard Puech-, Veil contaba cómo había preparado sus discursos. Estaba en su casa con sus nietas correteando por el salón. Era difícil concentrarse para argumentar un derecho que no le concernía directamente. Veil, madre y abuela, nunca hubiera abortado. Pero sentía un enorme respeto por todas esas mujeres a las que no les quedaba otra opción. Como ministra de Sanidad no estaba dispuesta a aceptar una sola muerte más a causa de un aborto clandestino.

Con firmeza, serenidad, elegancia y convicción esta gran dama consiguió doblegar a los más reaccionarios. Un gobierno de centro-derecha promulgaba poco después la primera ley que autorizaba el aborto en Francia. Era en noviembre de 1974.

No es posible, no se puede tolerar que 40 anos más tarde demos marcha atrás. Y menos aún que se utilice a España como ejemplo de regresión. El sábado uno de febrero hay convocada una manifestación en París por la defensa del derecho a abortar. Me pregunto con inquietud si los españoles que viven en Francia y siguen creyendo en la libertad también saldrán a la calle para defender un derecho que tanto ha costado lograr.

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