Los ataques con drones cerca de la frontera con Estonia llevan a reforzar el flanco, aunque Reino Unido apunta a un posible ataque desde dentro de su territorio.
La franja une Bielorrusia y el enclave ruso de Kaliningrado y si Putin va a por ella dejaría aislados a los países bálticos del resto de miembros de la UE y de la Alianza.