Y si lo ocurrido con el perpetrador de Hey hubiera ocurrido con… no sé… Bruce Springsteen, los que ponen el pero en la primera oración lo pondrían en la segunda.
Hija de puertorriqueños y estudiante de la Johns Hopkins, se hizo analista para el servicio de inteligencia de EEUU. En realidad, a quien informaba era a Cuba.
Tras Castro, las ligeras aperturas económicas y el uso de internet han transformado la juventud, que necesita unas libertades que el Gobierno no está dispuesto a darle.
Poco a poco, los cubanos entenderán que hay que dar el paso de la reconciliación, los del interior y los del exilio, como se hizo en España, y salió bien; que los tiempos han cambiado, y que nada tiene que ir a peor. Este es un hecho mundial. En todas partes, incluyo en la Cuba post fidelista -todavía no post castrista- los imprescindibles son prontamente reemplazados.
La revolución cubana y la literatura tuvieron un intenso pero fugaz idilio. Con el transcurso de los años sesenta, el régimen de Castro activó los controles y censuras típicos de los sistemas totalitarios. Algunos de los escritores que sufrieron este acoso habían apoyado la revolución. Entre ellos, Lezama Lima, que fue condenado al ostracismo en una isla que terminó silenciando su voz y sus textos.
La administración de Castro de la economía cubana ha sido rígida y disfuncional por su oposición a la empresa privada y ha contribuido en parte a la pobreza de la isla. Pero también hay partes positivas. En lo que a sanidad se refiere, la de Cuba es una historia de éxito comparable a la de pocos países.
El debate sobre el legado de Castro resulta familiar: sus oponentes le condenan como un tirano irreversible y sus defensores argumentan que todas las cosas buenas que hizo por todo el mundo y por el pueblo cubano pesan más que la huella negra que deja su historial de violación de los derechos humanos.
Difícilmente el castrismo sobrevivirá a los Castro. La victoria de Donald Trump añade grados de sombra al incierto futuro que se avecina. Pero nadie podrá negar que Fidel Castro puso y mantuvo a Cuba en el mapa, por méritos propios, durante más de medio siglo, y que él, guste o no, se ha ganado un lugar en el Olimpo de los héroes, o los villanos, de la historia contemporánea.
Al principio, esta Revolución hizo soñar al mundo entero, a intelectuales, políticos de muchas ideologías, aventureros y espías. Las dos figuras emblemáticas, Fidel y el Che, demostraban al mundo, por su alegría o su terror, que la epopeya podía salir por fin de los libros de hechizos y de los cuentos y hacerse realidad.