De monumentos para el espectáculo, como son los anfiteatros, a obras de ingeniería, murallas o conjuntos arquitectónicos completos, el Imperio Romano dejó un huella imponente en buena parte de nuestro país.
La construcción de la muralla se realizó con materiales locales, principalmente granito y lajas de pizarra, lo que le ha permitido resistir el paso del tiempo con mínimas modificaciones.
Vivimos tiempos de murallas y trompetas que recuerdan textos bíblicos, como la caída de las murallas de Jericó, que se pondrán de moda por la erección de los muros de Palestina, de Polonia, Melilla, o de la frontera mexicana de EEUU, todos contra la llegada de los refugiados; o la trágica fosa del Mediterráneo.