El lobby agrario europeo admitió en privado que podía acabar con las jaulas de inmediato, pero exigió en público 15 años de transición
El poderoso grupo de presión también celebró como un éxito la retirada del plan comunitario para reducir a la mitad el uso de pesticidas.

El principal lobby agrario europeo reconoció en privado que el sector podía abandonar inmediatamente la cría de animales en jaulas si recibía suficiente apoyo económico. Sin embargo, de puertas para afuera reclamó un periodo de transición de hasta 15 años para aplicar la medida.
La contradicción aparece en documentos internos de Copa-Cogeca, una organización que asegura representar a 22 millones de agricultores europeos y que mantiene un acceso privilegiado a las instituciones comunitarias.
Los archivos, obtenidos por el proyecto de investigación Grilled y The Guardian, muestran cómo el grupo trabajó para retrasar, suavizar o bloquear algunas de las principales reformas verdes impulsadas por Bruselas desde 2020.
De poder eliminar las jaulas a pedir 15 años
En una reunión interna celebrada en 2021, un representante de Copa-Cogeca sostuvo que la industria podría prescindir de las jaulas de forma inmediata si contaba con financiación. La posición pública de la organización fue muy distinta: exigir un plazo de hasta 15 años.
La Comisión Europea se había comprometido a presentar una propuesta para eliminar progresivamente las jaulas después de que una iniciativa ciudadana reuniera más de 1,4 millones de apoyos. La prohibición afectaría a gallinas ponedoras, conejos, terneros y cerdas, entre otros animales.
Sin embargo, la regulación acumula años de retraso. Bruselas prevé presentar antes de que termine 2026 una primera propuesta centrada previsiblemente en las gallinas ponedoras.
La estrategia para frenar la reducción de pesticidas
Los documentos también revelan la actuación de Copa-Cogeca contra el plan europeo que pretendía reducir un 50% el uso y el riesgo de los pesticidas para 2030. En una reunión de septiembre de 2022, la organización planteó demorar la reforma hasta las elecciones europeas de 2024. "Quizás valga la pena posponerla hasta entonces. Debemos obligar a la Comisión a abandonar sus objetivos", recoge una de las actas.
El lobby exigió una nueva evaluación de impacto, presentó estudios privados sobre las posibles pérdidas económicas y pidió a sus miembros que presionaran a los gobiernos nacionales. También defendió la renovación del glifosato y el uso de productos dañinos para las abejas.
La propuesta acabó rechazada por el Parlamento Europeo y fue retirada formalmente por la Comisión en marzo de 2024 ante la falta de acuerdo. Thomas Waitz, eurodiputado ecologista austriaco, acusó al lobby de "sabotear, retrasar y finalmente acabar" con la normativa y de actuar a favor de las grandes empresas agroquímicas, en vez de defender a los pequeños y medianos agricultores.
Carne, macrogranjas y lobos
La presión no se limitó a los pesticidas. Copa-Cogeca también actuó contra la intención de restringir las campañas europeas de promoción de la carne roja y procesada. Tras varios años de presión sobre comisarios y gobiernos, los criterios sanitarios desaparecieron. La valoración interna del grupo fue tajante: "El lobby ha dado sus frutos".
También consiguió elevar el tamaño mínimo a partir del cual una explotación debía considerarse granja industrial. La legislación definitiva dejó fuera al ganado vacuno y aumentó los umbrales para las explotaciones avícolas y porcinas.
Los documentos recogen además la campaña para rebajar la protección del lobo. Aunque sus propios responsables consideraban el objetivo "probablemente ingenuo", la legislación europea terminó modificándose en junio de 2025.
Copa-Cogeca no respondió a las peticiones de comentarios de los medios que realizaron la investigación. La Comisión Europea defendió que sus decisiones se toman conforme a las normas y a los intereses de Europa.
