La elección de Donald Trump como presidente de EEUU ha mostrado a un país profundamente dividido, con fracturas económicas, ideológicas, sociales, raciales y religiosas que se han acentuado en los últimos años. Y no ha calmado nada: al contrario, hoy hay manifestaciones en contra de su victoria por todo el país. Nunca, en mis 25 años en este país, había visto algo parecido.