Ceuta y los ciudadanos del mundo
Opinión
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Numerosas personas transitan las calles de la ciudad marroquí de Castillejos para dirigirse a la frontera con CeutaEFE

A lo largo de estos días muchos medios de comunicación han exigido la comparecencia de los ministros implicados en la crisis emigratoria ceutí. “¡Es impresentable que no haya comparecido Marlaska!”. “¿Dónde está el ministro de Exteriores?”. “¿Y Defensa? ¿Margarita Robles se pone de perfil?”. Yo, sin embargo, dentro de mi pensamiento divergente habitual, agradecería una comparecencia de una sola pregunta por parte de Isabel Rodríguez García. La ministra de Vivienda se presenta en su perfil de Instagram como “ciudadana del mundo”. Con la cantidad de gente que está intentando ser ciudadana española, la ministra del gobierno de España no parece interesada. La única pregunta que quisiera hacer a Rodríguez es: “Ministra, ¿dónde ha obtenido el pasaporte del mundo?”.

Porque, a ver, a poco que uno lo piense, tiene que molar mucho ser ciudadano del mundo. Pagar en mayo el Impuesto Mundial sobre la Renta de las Personas Físicas… si tu madre resbala y se rompe la cadera la llevas a Urgencias en la sanidad mundial… me gusta el Instituto de Enseñanza Media del Mundo al que van mis hijos. Llegan las elecciones y votas al Partido Socialista Obrero Mundial, que pierde, pero consigue el gobierno gracias al apoyo de Junts per Catalunya, a cambio de amnistiar a Carles Puigdemont, fugado por su intento de independizar a Cataluña del mundo. ¿Aparecerá el planeta entero en los billetes del mundo, incluidas las Islas Canarias? ¿Cómo será el pasaporte del mundo? ¿Será necesario para poder salir de la Tierra o tendremos algún espacio Schengen con Marte y Venus?

Isabel y el resto de ciudadanas y ciudadanos del mundo tienen que estar flipando con la que se ha liado en Ceuta. Probablemente no entiendan nada, y miren con cierta condescendencia a los que piensan que los derechos no son entidades metafísicas naturales sino construcciones políticas positivas, diferentes, por tanto, en cada Estado. También se extrañarán ante los que no creen que las personas migren, como los ñus o las mariposas monarca, sino que emigran o inmigran en relación a un Estado que les confiere su estatus jurídico. Les tiene que extrañar un huevo que la apelación universalista al ser humano, en su sentido más apolítico, tenga tan poca resonancia política, y que todos los Estados del mundo no legislen para la humanidad, totalmente obcecados en distinguir a sus ciudadanos del resto de seres humanos.

(Epílogo: El Mundial de Fútbol nos dejó dos lecciones que convendría no olvidar. La primera la aprendimos de algunos aficionados argentinos, y dice que, para mantener su representación del mundo, personas por otro lado sensatas son capaces de creer que la pelota tenía en su interior un motor que Infantino accionaba a voluntad. Y la segunda se deriva de todos los que alabaron la unidad del equipo español en épocas de polarización política. Sí, claro que la unidad es posible ¡pero contra otros, carajo, contra otros, no flotando en medio de la nada! El serhumanismo es más indicador de prejuicios de catequista que de conocimientos de Historia. Algún elixir adormecedor del intelecto deben de tener las guindas del guindo del que no hay forma que caigan Isabel Rodríguez García y sus compatriotas planetarios). 

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Licenciado en Filosofía y doctor en Psicología. Es profesor titular de Psicología Clínica de la Universidad de Oviedo desde antes de que nacieran sus alumnos actuales, lo que le causa mucho desasosiego. Durante las últimas décadas ha publicado varias docenas de artículos científicos en revistas nacionales e internacionales sobre psicología, siendo sus temas más trabajados la conformación del yo en la ciudad actual y la dinámica de las emociones desde una perspectiva contextualista. Bajo la firma de Antonio Rico, ha publicado varios miles de columnas de crítica sobre televisión, cine, música y cosas así en los periódicos del grupo Prensa Ibérica, en publicaciones de 'El Terrat' y en la revista 'Mongolia'.

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