Guillaume, 29 años, reparador de bicicletas a domicilio: "Gano unos 2.500 euros al mes trabajando cuatro días a la semana. Prefiero tener tiempo libre antes que un sueldazo"
Pero no todo es tiempo libre.

¿Tiempo libre o tener mucho dinero? Guillaume tiene clara su respuesta. Tiene 29 años y trabaja como reparador de bicicletas en Lyon, al sur de Francia, en su propia empresa, Le Vélo Tisserand. Según él mismo cuenta en un artículo en Le Monde, gana unos 2.500 euros netos al año, tiene 15 semanas de vacaciones al año y "prefiero tener tiempo libre a un sueldo muy alto".
Tal y como cuenta, su trabajo consiste en reparar las bicicletas en los domicilios de los clientes que atiende. "Me llaman o reservan una cita en mi página web, y llego lo antes posible con mi bicicleta de carga. Un auténtico taller móvil", celebra.
Guillaume cambió a ser su propio jefe en 2022. Después del instituto y de cursar un grado de Gestión y Administración, comenzó a trabajar en una agencia de viajes en París, pero no le llenaba lo suficiente y la huella de carbono le echaba para atrás.
"A pesar del excelente ambiente entre compañeros y los viajes de trabajo, mi conciencia ambiental pronto me llevó a cuestionar la huella de carbono de los viajes que a veces organizábamos al otro lado del mundo", explica. La llegada de la pandemia de Covid-19 y la paralización del turismo fue el momento perfecto para el cambio.
"Buscaba estar más en sintonía con mis valores y llevar mi compromiso ambiental un paso más allá. Pero también quería ser mi propio jefe, sin depender de una jerarquía, y generar mi propio valor añadido", explica. Y lo consiguió. Con esta idea por bandera, surgió su empresa de bicicletas: "Ir al trabajo en bicicleta se ha convertido en la norma".
Ahora, después de haber conseguido una extensa clientela trabaja solo cuatro días a la semana. Eso sí, no todo es tiempo libre: "Mis cuatro días laborables son especialmente intensos". "Empiezo mi jornada a las 8:30 y rara vez termino antes de las 17:00, o incluso antes de las 19:00 cuando me llaman porque tienen problemas para volver a casa por un pinchazo o una cadena rota. Puedo atender hasta 13 citas al día", asegura.
"En total, debo trabajar una media de 35 horas semanales, sin contar el trabajo administrativo que suelo hacer por las noches, después de que los niños se hayan acostado", concluye.
