Hacia un nuevo modelo de cuidados: el reto de transformar los Servicios Sociales
La secretaria de Estado de Derechos Sociales reflexiona sobre el I Congreso Multisede sobre Cuidados y Servicios Sociales que se ha celebrado en Pamplona.
El nuevo modelo de cuidados y apoyos en la comunidad que estamos construyendo no podría entenderse sin el sistema de Servicios Sociales y sus profesionales, y eso hemos hablado y compartido en la tercera parada del I Congreso Multisede sobre Cuidados y Servicios Sociales que se ha celebrado en Pamplona.
Desde el Ministerio de Derechos Sociales consideramos los Servicios Sociales como uno de los pilares del Estado social del siglo XXI, que deben articular un único modelo de cuidados y apoyos coherente y transversal aplicable a todas las situaciones en las que una persona pueda necesitar apoyos por el motivo que sea: por envejecimiento, por discapacidad o por vulnerabilidad social o económica.
Este modelo se sostiene en tres principios que deben guiar todas las actuaciones e intervenciones de los servicios sociales: desinstitucionalización, autonomía a lo largo de la vida y enfoque de derechos. Los cuidados y apoyos son un derecho subjetivo y universal, no un recurso condicionado a la familia, al mercado o al origen de las personas.
Los servicios sociales, al igual que la sociedad, están inmersos en cambios y adaptaciones de largo recorrido, que aplican tanto a los procesos y objetivos como al alcance del sistema. Cuestiones como la gobernanza, el marco regulatorio o financiero, están en continua evolución para adaptarse a un nuevo modelo de atención y a las nuevas realidades y necesidades sociales que tienen un impacto negativo en la vida de las personas.
A la evolución y nuevas dimensiones de las cuestiones tradicionalmente abordadas por los Servicios Sociales, como la pobreza, la exclusión y los cuidados; debemos añadir nuevos retos sociales como la soledad, los impactos del cambio climático o la realidad de las personas migrantes.
En este marco de transformación de los Servicios Sociales, desde el Ministerio hemos impulsado tres modificaciones legislativas, actualmente en tramitación: El reconocimiento de los Servicios Sociales como servicios esenciales; la exclusión de las Ayudas de Emergencia Social de la ley de subvenciones; y un reconocimiento y refuerzo legislativo de los procesos de innovación social que permitan experimentar y probar nuevas formas de atención y procesos de intervención.
Sin embargo, es el elemento comunitario de la atención lo que puede marcar la diferencia y el que presenta mayores retos. Desde el enfoque de derechos la comunidad es el espacio donde se ejercen los derechos. Cuando una persona vive incluida en su comunidad, con vínculos reales, con presencia y con voz, la democracia deja de ser un principio abstracto y se convierte en experiencia cotidiana.
Por supuesto, ni la comunidad ni las instituciones están libres del riesgo de excluir. La comunidad puede dejar fuera a quienes no encajan en sus redes o no son reconocidos como parte del "nosotros". Las instituciones pueden excluir a través de la rigidez burocrática, la segmentación competencial, la distancia con la vida real de las personas, o como ahora mismo declaran algunos contra todo principio de legalidad, por el origen de las personas.
Las instituciones tienen una responsabilidad específica e irrenunciable: ser garantes de equidad en la comunidad, de la cohesión social y de la igualdad de trato. Y ahí los Servicios Sociales tienen un papel clave de poder ser parte de la comunidad, interviniendo al mismo nivel que otros agentes, para trabajar con un enfoque centrado en la persona desde la comunidad, poniendo énfasis en lo relacional y los vínculos.
Nuestro horizonte es claro: un sistema de cuidados y servicios sociales centrado en derechos, que garantice la vida elegida, una autonomía real, apoyos personalizados y de proximidad, igualdad de género y adaptación a la crisis ecosocial para todas las personas con independencia de su origen, su lugar de residencia o su capacidad económica.
Los servicios sociales están llamados a tener un papel fundamental en el bienestar de un país más longevo, más diverso e interdependiente. Con el Estado del Bienestar no se juega y no se negocia. Para el Ministerio de Derechos Sociales, construir un modelo que cuide, proteja y garantice derechos a todas las personas, en todas las etapas de la vida, es una prioridad, y seguiremos trabajando por ampliar, dignificar y consolidar el trabajo de un sistema esencial para la sociedad, los servicios sociales.
Rosa Martínez es secretaria de Estado de Derechos Sociales.