Por favor, habilita JavaScript para ver los comentarios de Disqus.
'La gaviota' y 'El jardín de los cerezos', Chéjov como literatura dramática y como espectáculo

'La gaviota' y 'El jardín de los cerezos', Chéjov como literatura dramática y como espectáculo

Dos de las obras más importantes de Chéjov coinciden en la cartelera madrileña con interesantes resultados dramáticos para el público. 

'El jardín de los cerezos' en el Teatro Fernán Gómez
'El jardín de los cerezos' en el Teatro Fernán GómezLuiscar Cuevas

Hay en la cartelera madrileña dos obras de Chéjov: La gaviota en el Teatro Tribueñe y El jardín de los cerezos en el Teatro Fernán Gómez Centro Cultural de la Villa. Dos producciones que coinciden en intención, poner las dos obras lo más fieles a como fueron escritas, y en resultados, que se disfrute del drama desde la butaca.

La gaviota de Tribueñe se acerca casi al milagro. Pues tratándose de una sala pequeña y, desde luego, no contar con los recursos financieros con los que puede contar un centro como el Fernán Gómez, se acerca a este en espectacularidad. En el sentido de ofrecer un elenco largo y extenso, como necesita la obra, convincentes e inteligentes cambios de escenografía, en términos teatrales, y un vestuario de época adecuado a los personajes.

La obra trata la historia de una actriz de éxito en Moscú entrada en años que vuelve a su casa en el campo con su marido. Un hombre más joven que ella, un exitoso escritor, muy admirado. Allí, se reencuentra con su hijo, que también tiene veleidades literarias, más concretamente teatrales, su hermano, todo el servicio y el paisanaje del pueblo que viven de una manera u otra alrededor de la casa. A los que se añade una chica joven con aspiraciones de actriz que le gusta a su hijo. Chica que trastocará la paz conyugal.

'La gaviota'
  'La gaviota'Teatro Tribueñe

Quizás el montaje más ruso de los dos. Entre otras cosas porque dirige Irina Kouberskaya, que procede y se formó en San Petersburgo. Y que lleva haciendo teatro en España con ese bagaje consiguiendo dar en la diana no solo cuando se acerca al teatro ruso, sino cuando lo hace con clásicos españoles como son Valle-Inclán o Lorca. Quien ha pasado por el teatro Tribueñe lo sabe y por allí pasa toda la crítica, más pronto o más tarde y así lo ha contado, y un público fiel, que lo tienen y que los mantiene.

Frente a ella, El jardín de los cerezos en el Fernán Gómez, es una producción más esperable teniendo en cuenta que lo dirige Juan Carlos Pérez de la Fuente. Amante del espectáculo y de las grandes producciones que ha encontrado en la embocadura en cinemascope de este teatro, tan alejado de la verticalidad de los móviles, y en su profundidad un gran patio de juegos teatrales, como ya mostrase con La señorita de Trévelez la temporada pasada. Y el disfrute de este director con el espacio, se comparta o no, se nota y se transmite al patio de butacas.

Obra protagonizada, también, por una mujer que vuelve. Esta vez una noble, una rica arruinada que entiende mal o poco cómo funciona el dinero en el capitalismo que se estaba implantando a principios de siglo. Ella regresa a casa desde París, la otra metrópoli de referencia en aquella época para los rusos. Una casa llena de criados, de siervos y de familiares, que va a ser subastada junto con el jardín de cerezos que la rodea para sufragar todas las deudas que tiene.

El resultado en ambos casos son dos obras largas en duración, lo que poco o nada les importará a las personas aficionadas de Chéjov ni a las que les guste un buen drama. A las que se les da la oportunidad de escuchar y ver puesto el texto al completo. Pues hay que dar espacio y tiempo para que todo el texto suceda y ocurra en escena y que todos los personajes aporten su función a la trama y a lo que cuenta este autor.

'El jardín de los cerezos' en el Teatro Fernán Gómez
  'El jardín de los cerezos' en el Teatro Fernán GómezLuiscar Cuevas

Quizás sea ese exceso lo que pueda lastrar ambos montajes. Ya que, tal vez fruto de la época en la que fueron escritas las obras y del contexto en el que se iban a representar, hay mucha insistencia en determinados temas, mucho más evidente en el caso de El jardín de los cerezos, porque trata un tema tan actual como es el capitalismo y sus formas y maneras de ir acumulando riqueza a la vez que desplaza al orden anterior o al orden establecido, dando paso a una nueva clase social a la que leer aburre, como le aburre cualquier otra actividad cultural que no sea la del consumo y el acúmulo de propiedades y dinero.

Esta decisión de hacerlos al completo también necesita de grandes elencos, pues son obras llenas de personajes. A veces episódicos, de los que en una adaptación se podrían quitar o cuyos parlamentos se le podrían dar a otros personajes. Algo que se hace en muchas adaptaciones.

La consecuencia más directa de esta necesidad es la irregularidad del elenco. No todos están igual de bien. Algunos incluso parecen caricaturescos, algo que puede que sea buscado como forma de aligerar el drama. Y que es más evidente en el caso de El jardín de los cerezos, ya que es un elenco creado ad hoc para este montaje con Carmen Conesa a la cabeza, que ha dejado el musical Cabaret para protagonizar este montaje. Y menos evidente en el caso de La gaviota, pues se ha tirado de los actores y actrices que participan en las distintas producciones de Tribueñe, que se han formado en gran parte en este centro y comparten una forma de hacer y estar en el escenario. Un elenco que ya ha trabajado junto en otras producciones.

'La gaviota' en el Teatro Tribueñe
  'La gaviota' en el Teatro TribueñeTeatro Tribueñe

Sin embargo, dicho todo lo anterior, lo cierto es que ambos centros ofrecen una oportunidad única de conocer a Chéjov de la manera más parecida al original posible. No totalmente, porque siempre que hay una puesta en escena hay una mediación. Lo que es una suerte que no se debería desperdiciar, ni las personas que lo conocen ni las que no, ya que al ser un clásico con frecuencia ha sido adaptado, lo que significa recortado o reducido. Además, de poder hacerlo con dos de sus mejores obras y con dos montajes más que destacables, mucho mejores que otros que han pasado por los escenarios madrileños.

Dos dramones de época que si siguen interesando es porque continúan apelando a la sociedad actual. La gaviota a una sociedad del espectáculo que consume juventudes y vanidades arruinando vidas reales por un sueño o unos posibles éxitos profesionales que no dejan de ser más que una quimera tras las que se lanza a los jóvenes. Y El jardín de los cerezos porque habla del ansia del capitalismo, esa voracidad, por acumular frente a la que el viejo régimen, el saber antiguo, que tampoco es que este libre de pecado, poco puede hacer, excepto unírsele para mantenerse.

Que eso se cuente a través de historias protagonizadas por seres humanos, sin que se den discursos, sin que le lean al espectador la cartilla, y con un sentido del espectáculo, de construir imágenes que el público pueda atesorar como recuerdos, es todo un acierto. Por eso, al final de cada función, se lo agradecen con fuertes y largos aplausos, de los que han disfrutado con la función, como puede comprobar quien asista a ver cualquiera de las dos.

MOSTRAR BIOGRAFíA

Como el dramaturgo Anton Chejov, me dedico al teatro y a la medicina. Al teatro porque hago crítica teatral para El HuffPost, la Revista Actores&Actrices, The Theater Times, de ópera, danza y música escénica para Sulponticello, Frontera D y en mi página de FB: El teatro, la crítica y el espectador. Además, hago entrevistas a mujeres del teatro para la revista Woman's Soul y participo en los ranking teatrales de la revista Godot y de Tragycom. Como médico me dedico a la Medicina del Trabajo y a la Prevención de Riesgos Laborales. Aunque como curioso, todo me interesa.

!
Los comentarios de esta noticia están cerrados
Rellena tu nombre y apellidos para poder comentar
completa tus datos
!
Comenta con respeto, tu opinión se publicará con nombres y apellidos