'Niebla' o la confusión de un pobre hombre enamorado
Opinión
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'Niebla' o la confusión de un pobre hombre enamorado

Fernanda Orazi y su equipo artístico hacen una lectura contemporánea, extraña y divertida de Niebla, la ‘nivola’ existencialista de Unamuno, un clásico del Siglo XX.

Augusto, de confidencias con su amigo en 'Niebla'Geraldine Leloutre

El resultado de los recientes trabajos de dirección de escena de la actriz Fernanda Orazi la sitúan cada vez más como directora de escena y la alejan de su rol de interpretación. A esta situación contribuye su último montaje: Niebla. Obra que ha estrenado recientemente basada en la llamada nivola de Unamuno, llamada así por no ser una novela al uso, con la que está triunfando en Nave 10 Matadero, a pesar de ofrecer un espectáculo raro, extraño, pero cercano al espectador al hablarle de a quién se quiere, cómo y la manera en la que el amor hace que cualquier persona se sitúe en la vida.

La historia es sencilla. Augusto Pérez de forma repentina siente atracción por Eugenia. Es un amor no correspondido. Del que habla con su amigo y con su perro, aunque este poco le puede decir y lo que le dice tampoco puede entenderlo. Y, también, con Rosario, una criada que lo ama y por la que él, contrariado, también siente atracción, una atracción más física que la que siente por Eugenia.

Todos estos puntos de tensión entre las mujeres que le atraen, el amigo que le dice lo que siente y cómo debe interpretarlo y vivirlo, y su perro lo mantienen confundido. Le producen una niebla mental, de ahí el título del libro y de la obra. Por eso se pregunta: ¿qué es eso que le pasa?, ¿qué puede hacer con eso que le pasa? y ¿cómo vivirlo? Incluso llega a preguntarse si tiene que vivirlo.

  Augusto hablando con Orfeo su perro en 'Niebla'Geraldine Leloutre

Pueden parecer preguntas un poco absurdas. La gente se enamora, y si es correspondida, sigue adelante. Y si no es correspondida, suele pasar página, excepto en las situaciones de violencia de género. El problema, al menos para este personaje, es que, aunque se vuelva a enamorar, sigue fiel al amor idealizado que tuvo antes. Entre otras cosas porque ese nuevo amor es diferente, más carnal, más concreto, menos espiritual.

Todo esto da lugar a situaciones surrealistas. A veces cómicas. Estilo comedia de situación televisiva en las que Fernanda insiste y repite y, como en esas comedias, acompaña de risas y de aplausos. Dando de forma sutil pautas sobre el código cómico en el que ella ha leído el libro y lo ha trasladado a escena. Código y pistas que no todos los espectadores entienden o comparten, que hace que los que si le ven la – maldita – gracia que tiene la situación, se rían por lo bajo, como intentando no molestar.

Sin embargo, es cierto, que, a medida que pasa la función, cada vez son más las personas que entienden el código y ríen en esta tragicomedia en la que el protagonista muere de amor. Incluso piensa que no merece la pena vivir el dolor que le provoca ese sentimiento, y por si no lo pensara ahí está el amigo, dicharachero y 'echao palante', para recordárselo.

  Juan Paños en 'Niebla'Geraldine Leloutre

Para que esta confusión pueda ser entendida y compartida desde las butacas con claridad se necesita un gran elenco. Esta producción lo tiene. Empezando por Juan Paños, que interpreta a Augusto. Es muy difícil lo que hace pues atrapa la atención del espectador con un texto aparentemente sencillo y, a veces, repetitivo, al estilo del teatro contemporáneo, que sin embargo hace avanzar la trama. Esa trama que todos los personajes en uno u otro momento le dicen que tiene que amar, en vez de preguntarse por ella. Interpretación en la que recuerda mucho al Peter Sellers de El Guateque, a lo que ayuda que le hayan vestido de un traje antiguo, de otra época que tampoco es que le quede muy bien.

No se quedan atrás el resto. Desde la vulnerabilidad de Carmen Angulo como la Rosario joven enamorada. Hasta la convicción de no enamorada de Leticia Etala como Eugenia, la mujer de los ojos que deslumbran a Augusto. O la campechanía apabullante de Pablo Montes como el amigo Y la elegancia de Javier Ballesteros, que vestido y moviéndose como una persona interpreta a Orfeo, el perro de Augusto, que mira a su amo con asombro tratando de decirle, así es la vida y lo que se puede hacer es disfrutarla.

Para que puedan desplegar sus altas capacidades actorales, convertir las palabras en actos, actuarlas, la escenografía juega a lo de menos es más. Hay economía de elementos, pero no hay que confundirse, no es que falten y no es que no haya. De hecho, hay más que en otras obras dirigidas recientemente por Orazi. Lo que sí es cierto es que se ajustan muy bien al espacio escénico que ofrece este teatro y a lo que se quiere contar.

  Elenco de 'Niebla'Geraldine Leloutre

Lo que se consigue con unas cuantas plataformas móviles, sobre las que hay una puerta, un árbol y una chaise-longue; con el uso del telón que cubre el fondo del escenario; con un foco; con un rollo en el que hay pintado un cielo azul con nubes de manera algo tosca; y una alfombra roja que indica al protagonista el camino a seguir, como si fuera el camino de baldosas amarillas de El Mago de Oz o la entrada a una entrega de premios.

La descripción anterior puede dar por pensar que todo es muy heterogéneo como para funcionar. O si son necesarias estas alforjas para contar lo que cuenta. Son dudas que se disipan en la butaca. Donde se ve la claridad con la que está dirigida esta obra para que alcance al público, para que le apele, a pesar de la complejidad o el código usado.

Un lenguaje escénico, el de Fernanda Orazi, que se ha estabilizado y ganado adeptos en la escena madrileña y mucho más allá. Y que el elenco y el resto del equipo artístico no solo han entendido, sino que saben interpretar para deleite de un público que no busca blockbusters teatrales o 'no pensar', pero que quiere disfrutar. Cosa que puede hacer en este caso, porque se le ofrece una buena lectura teatral, comentada y desprejuiciada desde el hoy de un texto fundamental en la literatura del Siglo XX en España y de la literatura unamoniana.

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Como el dramaturgo Anton Chejov, me dedico al teatro y a la medicina. Al teatro porque hago crítica teatral para El HuffPost, la Revista Actores&Actrices, The Theater Times, de ópera, danza y música escénica para Sulponticello, Frontera D y en mi página de FB: El teatro, la crítica y el espectador. Además, hago entrevistas a mujeres del teatro para la revista Woman's Soul y participo en los ranking teatrales de la revista Godot y de Tragycom. Como médico me dedico a la Medicina del Trabajo y a la Prevención de Riesgos Laborales. Aunque como curioso, todo me interesa.

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