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'Todos los ángeles alzaron el vuelo', a los pies de los espectadores

'Todos los ángeles alzaron el vuelo', a los pies de los espectadores

Vuelve La Zaranda a la cartelera para que no se olvide la historia de los marginados de nuestra sociedad.

Escena de ‘Todos los ángeles alzaron el vuelo’
Escena de ‘Todos los ángeles alzaron el vuelo’Chuchi Guerra

A La Zaranda los conoce poco o nada el público general, al contrario de los muy teatreros. Sobre todo, si se han criado a los pechos de los teatros públicos que desde hace bastante tiempo los programan con asiduidad. Esta vez llegan a Nave 10 Matadero con Todos los ángeles alzaron el vuelo y da la oportunidad, al menos en Madrid, de verlos a ras de suelo, y no subidos a un escenario.

La obra no sorprenderá a quien ya los conozca. Mantienen esa poética que vienen refinando desde sus comienzos y que tanto ha influido en Troncoso, cuando trabaja como autor y director. Consistente en una escenografía mínima negra o de colores oscuros, vestuarios marronáceos y grises, historias truculentas y dramáticas, en las que puede saltar el humor o situaciones que provocan la risa nerviosa, la repetición de frases insistentemente, dichas con un deje y unas formas andaluza-castizas, frases banales en las que de repente se cuelan otras más profundas o con mucha poesía, que brillan entre tanta repetitividad. Y un trabajo actoral y con objetos importante para poder hacer que lo anterior funcione en escena.

De todo esto hay mucho, muchísimo en este espectáculo, en el que un tonto, es decir, el autor, cuenta la historia de dos emigrantes que se prostituyen para poderse pagar las drogas que consumen. El proxeneta que las explota también es el dealer que las provee del material, como viene siendo habitual. Y que viendo que el negocio es ruinoso evaluado con un pensamiento capitalista, consumen más de lo que producen, hace un traspaso a un reo que acaba de salir de cárcel y que no tiene forma de ganarse la vida sino es con estos trabajos marginales de tráfico y explotación sexual. Vamos un poema de historia y más la peripecia que le sigue, esto solo es la presentación de personajes.

Esta vez la forma que tienen de trabajar, dándose sus tiempos para crear texto y acciones dramáticas a la vez en la sala de ensayos sin importar lo que dure el proceso, ha dado lugar a una propuesta que funciona más por escenas que en la fluidez de la historia. Lo que provoca que cada intérprete tenga un momento estelar.

Escena de ‘Todos los ángeles alzaron el vuelo’
  Escena de ‘Todos los ángeles alzaron el vuelo’Chuchi Guerra

Como el subarrendatario de las prostitutas, cuando sale de la cárcel. Cada una de las prostitutas, destacando el momento en el que una de ellas, encerrada en una cama portátil doblada, de las antiguas de las que había en las casas se las abuela, cuenta que nunca tuvo nada mientras la pasean por la escena. Una de esas simbiosis que se produce entre lo antiguo y ya desechado, como son esas camas, y el personaje de la actriz, emigrante, prostituta, yonqui, mayor, que nunca tuvo nada propio y que se da cuenta en un momento de la función que puede tener algo, encerrada, más bien aprisionada, dentro de la cama doblada.

Aunque destaca el personaje del autor. Todo sucio, despeinado y desaliñado. En batín de estar en casa que deja ver un camisón blanco y amarillento debajo. Que parece haber huido de un frenopático en una silla de ruedas antigua con un agujero para hacer sus necesidades, aunque puede andar. Y que tiene una cara con unos ojos que destellan inteligencia cuando cita a Dostoievski, Ghandi y Shakespeare. A este último incluso se da un aire. Y recuerda que las historias que no son escritas se pierden en el tiempo. Solo lo escrito puede tener memoria cada vez que alguien decida leer lo que se ha escrito.

Sí, en ese mundo sucio, cateto, de lumpen, de marginación, que a algunos espectadores les duele ver y por eso lo evitan, surgen reflexiones como la que se acaba de citar. O la de la culpa y la responsabilidad, traída desde de Crimen y castigo de Dostoievski, que según informaba Babelia de El País, es el autor clásico que triunfa entre los más jóvenes.

Escena de ‘Todos los ángeles alzaron el vuelo’
  Escena de ‘Todos los ángeles alzaron el vuelo’Chuchi Guerra

Pues bien, con todo esto no dejar de haber la sensación de que lo que se ve en escena es una pose. Pero sincera, porque el compromiso social de la compañía y de dar voz y presencia a los marginados de este mundo es real. De que ese mundo se conoce más por periódicos, documentación y opiniones que otra cosa, de lo que hay que alegrarse por que el equipo no esté metido en esa mala vida y sus terribles consecuencias.

Esto hace que la impresión es que están dando noticias a cerca de todos y cada uno de los personajes. De las situaciones que viven y de como las viven. Con el solo objetivo de que cada vez que se representen o la obra se lea se les recuerde.

A lo que hay que preguntarse ¿Es eso lo que necesitan los personajes que salen en esta obra? ¿Ser recordados por el público? Un público que si va a ver a La Zaranda no solo es porque esta compañía es técnicamente buena, de las mejores, sino porque seguramente tenga una conciencia social y esto que les cuentan, de alguna manera, lo tienen presente.

Lo que no queda claro es que luego ese recuerdo con compromiso y conciencia sociales que se ve en escena y que comparte el público vaya más allá del teatro. Se quede como un acto político, ya que el teatro es público, encerrado en cuatro paredes en los que todos se han reconocido como conocedores de lo que se cuenta. En que el público también ha leído las mismas noticias, los mismos libros y ha visto las mismas películas y los mismos documentales. Y ¿después qué? ¿Qué se hace con este recuerdo y esta información? ¿Se sigue yendo al teatro, a este tipo de teatro, y se considera un acto de resistencia?

MOSTRAR BIOGRAFíA

Como el dramaturgo Anton Chejov, me dedico al teatro y a la medicina. Al teatro porque hago crítica teatral para El HuffPost, la Revista Actores&Actrices, The Theater Times, de ópera, danza y música escénica para Sulponticello, Frontera D y en mi página de FB: El teatro, la crítica y el espectador. Además, hago entrevistas a mujeres del teatro para la revista Woman's Soul y participo en los ranking teatrales de la revista Godot y de Tragycom. Como médico me dedico a la Medicina del Trabajo y a la Prevención de Riesgos Laborales. Aunque como curioso, todo me interesa.