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11/10/2015 09:45 CEST | Actualizado 11/10/2016 11:12 CEST

'Juego de tronos' en Girona: la maquinaria de Poniente

Valar Morghulis; Valar Dohaeris.

Todavía tiritando tras las caídas de quijada del final de la quinta temporada de Juego de tronos, llegó otro sobresalto. Este, positivo, para variar: en la ciudad de Girona se rodaría la próxima entrega de la serie más famosa y ahora, al fin, premiada, de los últimos tiempos. El rumor saltó a finales de mayo y la confirmación oficial se hizo pública a inicios de junio. A partir de ahí, el pasado verano ha visto castings, actores, puestas en escena sorprendentes y, en paralelo, toda una maquinaria complementaria.

Un aspecto evidente de esa maquinaria es la mezcla entre el souvenir y el merchandising que demanda el turismo relacionado con el cine, la televisión y la literatura, siempre ávido de vestigios de lo imaginario en la realidad tangible. Así, en Girona, a las moscas de San Narciso o a las casas de colores del río Onyar presentes en tazas, gorras e imanes de nevera se les unen los dragones y los escudos nobiliarios de George R. R. Martin y la Canción de hielo y fuego que David Benioff y D. B. Weiss adaptan desde 2011. Buen ejemplo de la asimilación local del imaginario desplegado por la HBO es la exitosa camiseta que el estudio creativo Suxinsu le dedica. Implicado en su génesis, Toni de la Torre, crítico de series de televisión, explica para El Huffington Post: «Personalmente es una ciudad a la que tengo mucha estima y, además, tenemos en Pemi, que dirige Moby Disk Records, un entusiasta absoluto, tanto de la serie como de nuestras camisetas. Escogimos un icono como es la catedral, que además sabíamos que saldría en la serie, y le añadimos el elemento fantástico, con los dragones y el personaje de Daenerys. La idea es presentar una imagen de postal gerundense, pero transgrediéndola con el elemento fantástico de Game of Thrones y poniendo debajo "Girona" con su tipografía».

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Camiseta conmemorativa del rodaje de Juego de tronos en Girona de Suxinsu y Toni de la Torre, © Suxinsu.

Aunque en la serie son frecuentes los diálogos ácidos, las situaciones amargas, los giros que dejan mal sabor de boca y los desenlaces difíciles de tragar, Juego de tronos es también un reclamo suculento en Girona. Incluso literalmente: en el ámbito de la restauración, de entre las propuestas inspiradas desde el ficticio continente de Poniente, destacamos dos, un helado y un cóctel. Jordi Roca, de El Celler de Can Roca, en su heladería Rocambolesc nos invita a lamer la mano de oro del Matarreyes Jaime Lannister, interpretado por Nikolaj Coster-Waldau. Tras el "Helado Oscuro" en forma del cabezón de Darth Vader, Jordi Roca -de Can Roca Casterly, nos dice, haciendo un guiño al hogar de los Lannister- vuelve a inspirarse en las pantallas para otra de sus experiencias gastronómico-festivas. En este caso, un polo de naranja sanguina y mango que, además de ser toda una experiencia de hielo y fuego, deja los labios dorados -lo aseguro, ¡mua!-.

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A la izquierda, el polo creado por Jordi Roca celebrando el rodaje en Girona de Juego de tronos, © Rocambolesc. A la derecha, el dueño de la mano de oro, Jaime Lannister (Nikolaj Coster-Waldau) en la cuarta temporada de Juego de tronos (David Benioff y D. B. Weiss, desde 2014), © HBO.

Por otro lado, en el Nyckteri's Cocktail Bar, la laureada y experta bartender Mariona Vilanova ofrece su espectacular cóctel "Khaleesi", bautizado en honor a uno de los títulos de la popular Daenerys Targaryen. Tras un intenso proceso creativo, Mariona Vilanova no sólo llega a un trago cuyos colores reptilianos se remiten a los tres dragones de la reina en el exilio interpretada por Emilia Clarke, sino que su sabor y la intensidad de sus ingredientes son como la misma evolución del personaje, un crescendo desde la dulce inocencia hasta una peligrosa majestad -de esto también da fe un servidor...-.

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A la izquierda, Daenerys Targaryen (Emilia Clarke) muy bien acompañada al final de la primera temporada de Juego de tronos (David Benioff y D. B. Weiss, desde 2011), © HBO. A la derecha, el cóctel "Khaleesi" que se ofrece en el Nyckteri's Cocktail Bar, © Mariona Vilanova.

El paso de Juego de tronos, por lo tanto, está dando frutos más que interesantes. Y un rendimiento económico nada desdeñable. Entrevistado para El Huffington Post, Carles Puigdemont, alcalde de Girona, prevé dos fases de impacto a este nivel: «Uno directo los días del rodaje, con todo el movimiento de gente correspondiente, pero luego viene otro, que es sostenido en el tiempo, que coincide con las fechas en que se emiten los episodios, que tiene que ver con las políticas de promoción de la serie. Juego de Tronos nos ayudará mucho a consolidar la ciudad de Girona como un plató amable, un plató casi natural, y además que cuenta con unos servicios auxiliares muy profesionales, que van desde una administración moderna y preparada que entiende cómo responder desde el territorio a las necesidades de esta industria. Más allá de la diversión o de la novedad que pueda representar el rodaje de una serie, es un motor económico. Desde aquí podemos aportar talento y buenos profesionales. No queremos ser espectadores, somos actores.»

En perspectiva, Toni de la Torre hace la siguiente valoración: «El Ayuntamiento de Girona ha hecho un gran trabajo con esta negociación y después ha sabido rodear el rodaje del secretismo necesario para una producción de estas características, el impacto del cual reside en gran parte en los giros de guion y momentos impactantes. Los responsables de la serie buscaban complicidad en este sentido y lo han encontrado tanto en el alcalde como en los vecinos de Girona, que se han interesado por la serie, pero siempre desde la discreción y el respeto. Que el equipo de rodaje y los actores se hayan sentido cómodos es una victoria de la ciudad para continuar siendo una de las sedes de la serie». Para muestra, un tuit de Nikolaj Coster-Waldau en el que se despedía así: «Adiós, Girona. Gran ciudad. Gracias a todos los que nos habéis hecho sentir tan bienvenidos. Gran equipo local, grandes extras, gran comida».

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Juego de tronos en Girona tiene que ver con creatividad, talento, revulsivos económicos, profesionalidad y experiencias positivas. Elementos vinculados, todos, con el fenómeno y la maquinaria del turismo y los viajes de lo imaginario. Si entendemos que el turista suele buscar el reconocimiento de lo visto previamente, mientras que el viajero se nutre de experiencias nuevas, para valorar el verdadero impacto de la serie en Girona, habrá que ver hasta qué punto su relación con el mundo de Poniente se consolida hasta atraer al viajero, más relacionado con la cultura de fondo que con el acontecimiento pasajero. Para el crítico de cine Àngel Quintana la huella de Juego de tronosdifícilmente perdurará, y advierte que la cultura no es sólo un bien de consumo que se pueda tratar en términos mercantilistas: «La cultura es un valor capital para la sabiduría, la integridad personal y la recuperación de la dignidad». Así pues, ahora queda el reto definitivo -la "última pantalla", diríamos en la era del espectáculo y el videojuego-, fijar el acontecimiento del rodaje y superponer diversos reinos inventados a la antigua piedra numulítica de Girona. En otras palabras, conseguir otra de las capas que configuran el atractivo de una ciudad, su capacidad para conjugar lo real con lo ficticio y lo mítico. Si tenemos éxito, podremos usar con propiedad el antiguo saludo valyrio de Poniente "Valar Morghulis" ("todos los hombres deben morir"), al que se responde "Valar Dohaeris" ("todos los hombres deben servir"), y cuyo sentido profundo hace referencia a llegar al final habiendo cumplido con los objetivos cumplidos.

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