Ábalos se cuela en la campaña andaluza
Montero tiene debate electoral el mismo día que Ábalos declara en el Supremo. “Duele por quién es y por lo que fue”, reconoce un ministro
Pedro Sánchez esperaba llegar al inicio de la campaña andaluza sin el lastre político que supone la declaración de José Luis Ábalos en el Tribunal Supremo. Pero la extensión de los testimonios de Víctor de Aldama y Koldo García han ido retrasando el momento del exministro, que llegará finalmente el próximo lunes, justo cuando María Jesús Montero se enfrentará al primero de los dos debates electorales. “No ayuda”, conceden en la federación andaluza.
Según Moncloa, nada de lo escuchado estos días en el alto tribunal cambiará la hoja de ruta del presidente, que aún sin Presupuestos verbalizó una vez más que las generales serán en 2027.
Sobre Aldama, en Ferraz hablan de “mentiras sin prueba alguna” e incluso han pedido amparo al Supremo . “Se creyó que estaba en un plató de televisión”, se revuelve un ministro. También califican de “mentiras” lo dicho por Koldo García en relación a los pagos en efectivo. “El Partido Socialista nunca ha entregado billetes de 500 euros”, escribió Rebeca Torró en redes sociales, que no en rueda de prensa.
Si bien, más allá de los desmentidos públicos, la preocupación de puertas para adentro va a más por “las dudas” sobre la contabilidad de Ferraz. “Que había un descontrol parece obvio”, en palabras de un dirigente crítico, de la estructura de Castilla-La Mancha. Ahora, “de ese descontrol a una posible financiación irregular hay un trecho”, concede él mismo. No en vano, la Audiencia Nacional investiga en paralelo al Supremo los cobros en efectivo del PSOE.
Durante todos estos días, el presidente ha optado por un perfil bajo. El miércoles, se marchaba del Congreso cuando aún Aldama no entraba en faena y, el jueves, optó por cancelar la agenda pública que tenía prevista. De fondo, Moncloa esperaba que, puente festivo mediante, la cosa escampara un poco de cara a la decisiva campaña en Andalucía. Pero el hecho de que Ábalos comparezca el lunes ha roto esos esquemas.
“Miedo no, pero evidentemente afecta en lo mediático y, en consecuencia, también en lo político”, reconocen fuentes de Ferraz. Sobre el hecho en sí de ver a Ábalos declarando en el Supremo como imputado, un ministros responde: “Duele por quién es y por lo que fue, pero no estamos escuchando nada que venga acompañado de pruebas”.
Voces críticas en el PSOE andaluz
Con esa expectación sobre lo que diga quien fue la mano derecha de Sánchez, Montero trata de insuflar ánimos a los suyos ante una batalla en Andalucía que prácticamente todo el socialismo da por perdida. “Desde luego, le pone energía”, concedía un diputado, al visualizar su efusivo arranque de campaña.
A partir de ahí, se escuchan algunas críticas a su estrategia, principalmente en el territorio. Cabe recordar que la confección de las listas ya generó tensiones muy importantes en algunas provincias, como Huelva o Cádiz. “Se está trabajando a golpe de imposición”, censura este sector crítico. “No ha habido ningún tipo de planificación… los ánimos están muy bajos”, añade un segundo dirigente andaluz.
La exministra echará mano de Sánchez para intentar consolidar su posición y no bajar de esos treinta escaños en la Cámara regional. Pero hay incluso en el PSOE quienes dudan de la percha de la sanidad pública “con la huelga de médicos aún sin resolver”. También suscita interrogantes el choque por la cuestión migratoria. “Hay que conocer al votante andaluz”, se sugiere en privado.
Génova no quiere saber nada de la Kitchen
En el Partido Popular también sufrieron su particular penitencia judicial, con el demoledor testimonio del inspector del caso Gurtel apuntando a una operación policial sin autorización judicial sobre Luis Bárcenas y su entorno. Si bien, en Génova se mantienen en la tesis de que eso ya es “agua pasada” y que no tendrá impacto alguno en las elecciones andaluzas. Por si acaso, eso sí, Mariano Rajoy no aparecerá por la campaña, tal y como publicó El HuffPost.
El reto de Juanma Moreno es muy distinto al de Montero, y pasa básicamente por revalidar la mayoría absoluta. Si lo consigue, el éxito será atribuible exclusivamente a él, que ha pedido autonomía total a Génova para diseñar la estrategia, y su figura política escalará como el auténtico “barón de barones”. Pero si falla y no alcanza esos 55 escaños, el golpe anímico será muy duro para el partido.
“Desde el primer momento, el objetivo no es ganar, es gobernar con mayoría absoluta. Y Juanma ha asumido ese riesgo político”, reconocen fuentes de su Ejecutivo. De hecho, algunos cargos ven “muy difícil” que se pudiera entender con Vox en caso de que no le den los números. “Va en contra de su discurso, de ese lío que el públicamente ha dicho que hay que evitar por todos los medios”, reconoce un consejero. De momento, los sondes internos le sonríen pero, tanto en público como en privado, Moreno avisa: “No está ganado. Como lo demos por ganado, no llegaremos”.