4 grados menos en la ola de calor y un 41% menos de agua: a viticultora que cubre sus viñas con paneles solares pilotados por IA
"Soy la quinta generación aquí, pero elijo trabajar de manera diferente", detalla Alix, la protagonista de esta innovación.

En el mundo del campo no todo está visto aún. Una viticultora francesa ha sorprendido con su particular remedio tecnológico y energético para hacerle frente al calor extremo y proteger sus propios cultivos.
La protagonista se llama Alix Du Roure y es una joven agricultora que acaba de estrenarse con un viñedo de 2'5 hectáreas en la localidad de Servian, en la zona sur de Francia y muy cerca de referentes como Béziers o Carcasona. Lo especial de este terreno es que está equipado con paneles solares móviles, lo que le convierte en el primer proyecto agrivoltaico dinámico del departamento de Hérault.
Hasta aquí lo retórico. Lo mollar es que la apuesta de Alix por los paneles en el campo reduce el consumo de agua en un 41% durante las olas de calor, sin generar ninguna deuda para la finca y favoreciendo que se establezca un clima de hasta cuatro grados menos que en otras superficies.
Alix heredó el negocio de padres, abuelos y más allá. "Soy la quinta generación aquí, pero elijo trabajar de manera diferente", apunta al medio galo Midi Libre. "Es un proyecto que represento para el futuro. Innovar sin negar quiénes somos", añade.
Obviamente, lo novedoso no es 'plantar' paneles solares en el campo, sino el tipo de paneles solares elegido. Porque en vez de optar por los fijos, Alix recurrió a un sistema agrivoltaico dinámico, gestionado por Sun'Agri, una filial de la gran compañía Eiffage, con ramificaciones en el sector de la construcción y el de la energía, entre otros.
Como explican los responsables de la filial al citado medio, el fundamento del sistema es maximizar la luz solar para las plantas a primera hora de la mañana y proporcionarles más sombra durante las horas de mayor calor. "Cuando todos los paneles están planos, tenemos una cobertura del 38%", detalla Alexandre Cartier, director comercial de Sun'Agri
"Todo está controlado por inteligencia artificial para encontrar el equilibrio adecuado entre la protección en función del calor actual y la luz necesaria para la fotosíntesis".
Barato no es, dejan claro todas las partes. Estudios de mercado sitúan su coste de instalación y puesta en marcha en aproximadamente un millón de euros por hectárea, lo que supone casi tres veces más que el precio que tendría una instalación solar fija.
Sin embargo, los resultados son innegables: las temperaturas son 4°C más bajas durante las olas de calor, 3 grados centígrados más altas durante las heladas, las necesidades de agua se reducen en un 41 % y los rendimientos aumentan en un promedio del 30%. Y además, puede ser utilizado con cultivos y con ganado, para garantizarles unas condiciones menos extremas.
Con respecto a la financiación, Midi Libre deja claro que "no hay riesgo ni deuda para el operador", ya que todo lo financia un inversor externo, la plataforma de financiación de proyectos agrícolas Racines, que a cambio gestiona los beneficios de la electricidad producida e inyectada íntegramente a la red. Esto es lo equivalente al consumo anual de un pueblo de unos 1.500 habitantes.
Por delante ahora quedan no solo mucho trabajo, también una larga espera para conocer los verdaderos frutos de este cultivo innovador. No será hasta 2029, cuando Alix pueda dar fe del resultado de su apuesta tecnoagraria.
