A la venta por 12,5 millones: la torre desde la que Galileo descubrió las lunas de Júpiter, ahora codiciada por los millonarios estadounidenses que huyen de Trump
Una vivienda de lujo que combina patrimonio y confort moderno.

Hace más de cuatro siglos, en lo alto de una modesta torre florentina, Galileo Galilei apuntó su telescopio al cielo y cambió para siempre nuestra forma de entender el universo al observar por primera vez las lunas de Júpiter. Hoy, ese mismo lugar desde el que empezó una revolución científica vuelve a mirar al futuro, pero ya no a través de las estrellas, sino del mercado inmobiliario de lujo.
Ahora, esa misma torre, integrada en una residencia histórica en una de las colinas de Florencia, ha salido al mercado por 12,5 millones de euros, convertida en una vivienda de lujo que combina patrimonio y confort moderno. Con más de 600 metros cuadrados interiores, un jardín privado de 330 metros cuadrados y vistas privilegiadas de la ciudad, la propiedad se ha convertido en uno de los objetos de deseo de grandes fortunas internacionales.
The Times señala que este tipo de inmuebles está captando especialmente a compradores de Estados Unidos y de Oriente Medio, empujados por la inestabilidad política y por la fiscalidad italiana. En el caso de los inversores estadounidenses, el regreso de Donald Trump al centro del escenario político ha reactivado el interés por trasladar patrimonio y residencia fuera del país, con Italia como uno de los destinos preferidos.
Ventajas fiscales para expatriados
La propiedad, comercializada por Lionard, está organizada como una vivienda de cinco dormitorios y siete baños, y su propietario es un empresario estadounidense que la había convertido en residencia familiar. Ahora, tras su puesta en venta, el inmueble vuelve a abrirse al mercado internacional como una pieza única donde la historia científica y el lujo contemporáneo se encuentran en uno de los enclaves más codiciados de Florencia.
El grupo nacional más numeroso interesado en las propiedades de Lionard son los estadounidenses, seguidos por los británicos, alemanes y franceses. La mayoría vienen motivados por el atractivo régimen fiscal para nuevos residentes, que permite a los expatriados pagar un máximo de 300.000 euros anuales sobre sus ingresos y activos en el extranjero durante un máximo de 15 años. Un límite que se ha elevado progresivamente desde los 100.000 euros iniciales.
Esto convierte a Italia en un destino cada vez más competitivo para grandes patrimonios que buscan optimizar su carga impositiva sin renunciar al estilo de vida europeo. En ese contexto, joyas inmobiliarias como la antigua torre vinculada a Galileo dejan de ser solo testigos de la historia para transformarse en activos codiciados en un mercado global donde la narrativa pesa tanto como la ubicación.
