Alba, de politóloga a criar cabras en Málaga: "Cuando hay algún comentario buscando la validación de un hombre, dejas claro que ahí no hay hombre"
La joven dejó su carrera para dedicarse al campo y reivindica el papel de las mujeres en el mundo rural: "La decisión es de una mujer".

Cambiar una carrera universitaria por el campo no es lo habitual. Pero cada vez más jóvenes están dando ese salto buscando otra forma de vida. Es el caso de Alba, una joven politóloga que decidió cambiar el despacho por el trabajo con cabras en Málaga, una decisión que ahora explica con naturalidad y convicción.
Su historia aparece en un reportaje en YouTube centrado en mujeres que han decidido apostar por el medio rural y por proyectos ligados a la tierra. Allí, Alba reflexiona sobre uno de los aspectos que más le han marcado desde que empezó su proyecto: el papel de las mujeres en un sector que históricamente ha estado dominado por hombres.
"Tienes que poner en tu sitio y marcar que sí estás aquí", explica en el vídeo.
La joven relata que en ocasiones se encuentra con comentarios que buscan validar sus decisiones a través de una figura masculina.
"Cuando hay algún comentario buscando la validación de un hombre, dejas claro que ahí no hay hombre, que la decisión es de una mujer", afirma.
Vivir donde se trabaja
Una de las ventajas que destaca del tipo de negocio que ha elegido es la cercanía entre vida y trabajo. En el campo, explica, los tiempos y los espacios se mezclan de forma distinta a como ocurre en otros sectores.
"Una de las partes buenas de tener un negocio como el nuestro es que te facilita vivir muy cerca del trabajo", señala.
Por ahora, asegura que no tiene grandes problemas de conciliación, aunque reconoce que también influye su edad y su momento vital.
"Ahora mismo no tengo problemas de conciliación porque soy muy joven y me adapto bien", explica, aunque añade que en su familia siempre ha visto ejemplos de mujeres que han sabido combinar ambas cosas.
"Mi madre y mis abuelas han conciliado muy bien la vida familiar con la vida profesional", recuerda.
Un mundo rural lleno de historias
El reportaje en el que aparece Alba muestra también la realidad de otras mujeres que trabajan en el campo en Málaga y que han convertido la agricultura y los proyectos rurales en su forma de vida.
Entre ellas está Manoli, agricultora ecológica que vivió un duro episodio cuando el río Guadalhorce se desbordó a principios de febrero y arrasó su terreno.
La riada se llevó por delante gran parte de su explotación, incluido un banco de semillas con unas 300 variedades de tomate que habían conservado durante años.
"Quitamos 36 años haciendo agricultura ecológica", explica en el vídeo mientras señala hasta dónde llegó el agua.
Pese a las pérdidas, su mensaje es de resistencia.
"Nosotros salimos de esta como sea", asegura.
Emprender desde la tierra
Otra de las protagonistas del reportaje es Elizabeth, que ha creado un pequeño negocio de cosmética natural que vende por internet.
Ella misma define su trabajo con humor como "potingueo", aunque detrás hay un proyecto que empezó casi por casualidad.
Antes de convertirlo en empresa, elaboraba sus productos para familiares y amigos. Ahora vende artículos como esponjas de lufa y cosméticos naturales.
Además, combina este proyecto con su empleo como monitora en una unidad de salud mental de un hospital de Málaga.
El ritmo no es fácil. "Me levanto a las cinco de la mañana y me acuesto a las nueve de la noche", cuenta.
El reto de seguir adelante
El hilo común entre todas estas historias es la determinación. Mujeres que, pese a las dificultades, han decidido apostar por proyectos propios ligados al campo.
Elizabeth lo resume con un mensaje que repite en el reportaje: "Animo a todas las mujeres a que intenten cumplir sus sueños".
Para Alba, esa determinación también pasa por algo muy simple: no dejar que otros definan tu papel. En un entorno donde muchas decisiones se han atribuido tradicionalmente a los hombres, ella lo tiene claro.
"Cuando buscan la validación de un hombre", dice, "dejas claro que ahí no hay hombre".
