Clara Sanz, florista de Soria: "Creé Instagram con el objetivo de que perdáis el miedo a las flores"
“Para que veáis que son sencilla y accesibles para todo el mundo”, cuenta.

Las redes sociales han dejado de ser únicamente un espacio de ocio para convertirse en una herramienta clave de visibilidad y crecimiento empresarial. Hoy, plataformas como Instagram o TikTok permiten a pequeños negocios llegar a miles de personas, romper barreras geográficas y construir comunidades fieles en torno a un proyecto. En este nuevo escenario digital, iniciativas locales encuentran una proyección impensable hace apenas unos años.
Este es el caso de una florista soriana que ha sabido transformar su oficio rural en un fenómeno nacional. Desde un huerto en el sur de Soria a la pantalla del móvil de cientos de miles de personas: esa es la trayectoria de Clara Sanz, la impulsora de La Moderna Rural Shop, la floristería que ha convertido en negocio rural un proyecto que combina cultivo propio, venta online y divulgación floral.
Su cuenta de Instagram, concebida para acercar las flores a quien las mira pero no se atreve a tenerlas, suma ya más de 340.000 seguidores. “Creé Instagram con el objetivo de que perdáis el miedo a las flores y que veáis que son sencillas y accesibles para todo el mundo”, cuenta en sus redes, donde combina divulgación, consejos prácticos y el día a día de su floristería rural, convirtiendo su experiencia personal en una fuente de inspiración para miles de personas.
Más allá de las flores
Clara era geóloga en Madrid, pero su vida profesional dio un giro cuando, tras ser madre, solicitó reducir jornada y perdió su empleo. La circunstancia la llevó a regresar a la comarca del Jalón, donde plantó las primeras parcelas de lo que hoy es su granja de flores y la tienda rural. Lo que algunos interpretaron como un retroceso, por volver al pueblo, se convirtió en, según ella, “la mejor decisión a nivel laboral y personal”.
La Moderna Rural Shop no es solo una floristería física, sino también un comercio digital con cursos, ramos frescos, preservados y secados, encargos para bodas y contenidos didácticos. Clara cultiva buena parte de su materia prima en su propia granja floral y ha apostado por el canal online como motor de crecimiento, lo que le ha permitido vender por toda España y construir una comunidad fiel.
Ese escaparate digital, y su forma cercana de contarlo, ha hecho que su trabajo traspase el ámbito local y que la demanda supere a veces la capacidad del taller. Clara admite limitar envíos y organizar la logística para garantizar la frescura y la calidad de sus composiciones. Además de los ramos y encargos para eventos, la mujer ha publicado recientemente una novela vinculada al universo de su floristería.
La historia de Clara Sanz encaja en un relato mayor sobre la “España vaciada”, en el que frente a políticas que tratan de frenar la despoblación, hay quienes regresan al pueblo y apuestan por emprendimientos ligados al territorio. En su caso, la mezcla de cultivo local, productos artesanales y comunicación digital han servido de palanca para que ahora su taller rural venda, enseñe y logre que muchas personas redescubran las posibilidades de las flores en la vida cotidiana.