Con una calificación de 4,2 sobre 5, esta obra maestra es tan realista que fue estudiada por el Pentágono durante la Guerra de Irak en 2003
La proyección tuvo lugar ante unos 40 'invitados' clave del aparato militar, que se encontraron un folleto especial para analizar la película.

El cine es mucho más que hacer y ver películas. Y si no, que se lo digan a las élites militares de EEUU allá por 2003. El Pentágono estudio una de las grandes obras del séptimo arte, el largometraje La batalla de Argel.
Este filme de 1966, dirigido por Gillo Pontecorve y protagonizada por Brahim Hadjadj, Jean Martin y Yacef Saâdi, se llevó entonces el León de Oro en Venecia, el Premio de la Crítica en Cannes y obtuvo tres nominaciones en la gala de los Oscar de aquella edición. Pero fue rápidamente censurada en Francia, donde su distribución no fue libre hasta 1971... aunque la libertad duró poco; fue retirada rápidamente de las pantallas y permaneció inédita durante más de treinta años.
¿El motivo? Su trama, que reconstruye la larga lucha armada de Argelia desde la década de 1950 hasta su liberación de la soberanía francesa. El espectador no se libra de nada, desde ataques y represalias hasta torturas, en una obra filmada en los lugares donde ocurrieron los hechos y que está considerada una de las grandes a nivel político del siglo XX. No en vano, acumula valoraciones de 4,2 sobre 5 y de 8,1 sobre 10, según el portal de análisis que se consulte.
Muchos años después, sus entresijos llegaron al centro del Pentágono para estudiar algunas claves sociales, políticas y militares de aquel conflicto. Por ejemplo, la demostración de la táctica de guerrilla urbana llevada a cabo por los grupos armados argelinos.
El Departamento de Defensa de EEUU proyectó la película en 2003 para analizar este tipo de guerrilla urbana y guerra asimétrica en un contexto clave, coincidiendo con el inicio de la ofensiva contra Irak decretado por George W. Bush.
El portal especializado Allocine detalla que la proyección se celebró el 27 de agosto de 2003, apenas unos meses después de la invasión de Irak, en la Dirección de Operaciones Especiales y Conflictos de Baja Intensidad , un subdepartamento del Departamento de Defensa. Los asistentes se encontraron un folleto que, por supuesto, no detallaba cuestiones artísticas del filme, sino un análisis militar y social de las secuencias claves.
Así rezaba el papel:
¿Cómo ganar la batalla contra el terrorismo y perder la guerra de ideas? Niños disparan a soldados a quemarropa. Mujeres colocan bombas en cafés. Pronto, toda la población árabe está en llamas. ¿Les suena de algo? Los franceses tienen un plan. Tiene éxito tácticamente, pero fracasa estratégicamente. Para entender por qué, asistan a una proyección especial de esta película.
Según Michael Kaufman, periodista de The New York Times citado por este medio, "la proyección en el Pentágono atrajo a un público más imparcial, de unos 40 oficiales y expertos civiles". Los presentes participaron en un debate sobre estos asuntos mostrados en la película, partiendo de la "problemática pero seductora eficacia de los medios brutales y represivos en la lucha contra los terroristas clandestinos en países como Argelia e Irak", culmina.
