Empezaron recogiendo muebles de la basura y han ganado 1,1 millones: "Estamos locos, pero funciona"
Los beneficios tardaron en llegar pero cuando lo hicieron, les dio para adquirir varios inmuebles, patrocinadores y un nivel de vida que ni imaginaban.
Lo que comenzó como una solución improvisada para amueblar una casa terminó convirtiéndose en un modelo de vida —y de negocio— inesperadamente rentable. Tyler y Lindsey Dobson nunca imaginaron que recoger muebles abandonados en la calle acabaría generándoles más de 1,1 millones de dólares en apenas cinco años. Pero eso es exactamente lo que ocurrió.
La historia arranca en 2020, en St. Petersburg, Florida. La pareja acababa de instalarse en su vivienda y, como muchos jóvenes, buscaban ahorrar en decoración. La alternativa fue mirar a la basura ajena. Cómodas, sillas y mesas desechadas se convirtieron en materia prima para su creatividad. Las restauraban, las adaptaban a su estilo y las utilizaban en casa. Al principio, sin más ambición.
"Llegó un punto en el que ya no cabía nada más", recuerda Tyler. Fue entonces cuando decidieron probar suerte vendiendo algunas piezas restauradas como ingreso extra. Lo que parecía un pasatiempo pronto empezó a dar resultados.
De hobby casero a negocio rentable
Al inicio, la pareja restauraba uno o dos muebles por semana. El beneficio mensual rondaba los 500 dólares. Nada espectacular, pero suficiente para seguir. A medida que dedicaban más tiempo y afinaban técnicas, esa cifra se duplicó.
El salto definitivo llegó cuando empezaron a compartir el proceso en redes sociales. TikTok, Instagram y YouTube se convirtieron en escaparates donde mostraban transformaciones completas: de mueble abandonado a pieza de diseño. La audiencia creció, y con ella los acuerdos con marcas y los ingresos por contenido patrocinado.
Sin buscarlo activamente, habían construido una marca personal alrededor del reciclaje creativo y la reforma accesible.
Reformar casas: el siguiente paso lógico
La evolución fue casi natural. Si podían transformar muebles, ¿por qué no viviendas enteras? Empezaron por su propia casa, incorporando reformas, ampliaciones y, por supuesto, muebles reciclados. Cuando se mudaron en 2021, la vendieron por 352.500 dólares, más del doble de lo que Tyler había pagado en 2018.
Ese éxito marcó el camino. Desde entonces, los Dobson han comprado, reformado y vendido varias viviendas, muchas de ellas mientras vivían dentro durante el proceso.
Entre 2020 y 2025:
- Reformaron y vendieron seis viviendas
- Obtuvieron más de 1,1 millones de dólares en ganancias antes de impuestos
- Dos de esas casas, en las que residieron, generaron casi 560.000 dólares
- Otras cuatro aportaron cerca de 577.000 dólares adicionales
"Estamos un poco locos", admite Lindsey. “Cada vez que terminamos una casa sentimos la necesidad de empezar otra”.
Un estilo de vida, no un imperio inmobiliario
A pesar de las cifras, los Dobson no se definen como inversores inmobiliarios tradicionales. No buscan escalar ni gestionar decenas de propiedades. Para ellos, la clave está en el equilibrio entre trabajo, creatividad y tiempo personal.
Ambos dejaron sus empleos convencionales —ella en marketing, él en finanzas— entre 2021 y 2022. No reemplazaron de inmediato sus antiguos sueldos, pero confiaron en una combinación de ingresos:
- Venta de viviendas reformadas
- Contenido en redes sociales
- Alquiler de una propiedad en Florida
Además, su estrategia de vivir en las casas que reforman les permite beneficiarse de exenciones fiscales en EE. UU., reduciendo el impacto de los impuestos sobre las ganancias de capital.
Vivir sin hipoteca (y sin prisas)
Actualmente residen en una casa de estilo artesano de los años 30 en Springfield, Misuri, comprada en 2025. No tienen hipoteca y se toman las reformas con calma. Mudarse al Medio Oeste también redujo notablemente sus impuestos y seguros, liberando más recursos para invertir.
Sus ingresos mensuales por redes sociales oscilan entre unos pocos miles y 8.000 dólares, según el rendimiento de los vídeos y los acuerdos comerciales. En 2024, sus ingresos totales rondaron los 95.000 dólares, una cifra suficiente gracias a un factor clave: gastos bajos.
Las claves de su modelo
- Compras al contado, sin deuda
- Presupuestos ajustados
- Investigación exhaustiva antes de invertir
- Prioridad al uso personal antes que a la reventa rápida
"Renovar casas se ha convertido en nuestra forma de diseñar una vida con más libertad", resume Lindsey. Puede que estén "locos", como ella misma dice, pero los números demuestran que, de momento, el experimento funciona.