Esta isla privada griega, situada muy cerca de la mítica Ítaca de Ulises, está a la venta por solo 247.000 euros (en 2022 tenía un valor de 8 millones)
Cuando la protección ambiental se pone por delante.

El sueño casi utópico de comprar una isla privada suele asociarse o bien a fantasías imposibles más dignas de la ficción o a fortunas increíblemente millonarias muy lejos del nivel adquisitivo del común de los mortales.
Pero, aunque parezca mentira, la realidad detrás de algunas de estas operaciones inmobiliarias es mucho más accesible. Y ni más ni menos que en el Mediterráneo, concretamente en Grecia.
Comprar una isla privada por mucho menos dinero del que cualquiera se imagina es posible si se habla de la isla de Makri. En concreto, esta isla ha pasado en apenas unos años de estar valorada en ocho millones de euros a salir nuevamente a subasta por solo 247.000 euros. Aunque esta oferta tiene truco. El motivo de este descenso del precio no es una caída del interés turístico, sino una combinación de restricciones medioambientales, problemas administrativos y enormes limitaciones urbanísticas.
De paraíso de ensueño a una inversión casi imposible
Makri está situada en el mar Jónico, frente a Cefalonia y a apenas 24 kilómetros de Ítaca, la legendaria isla vinculada al personaje de Ulises (también conocido como Odiseo), el famoso protagonista de los poemas épicos de Homero.
Sobre el papel, esta isla reúne todos los ingredientes del paraíso mediterráneo: casi 100 hectáreas de terreno, más de siete kilómetros de costa virgen y colinas boscosas en una de las zonas más codiciadas de Grecia.
De hecho, durante la pandemia, cuando creció el interés por destinos aislados y autosuficientes, la isla fue presentada como una "joya" del mercado inmobiliario de lujo.
Ante este escenario post pandémico, en 2022 estaba prevista una primera subasta de la isla con un precio de salida de ocho millones de euros, sustentado en la idea de que parte del terreno podría explotarse turísticamente.
Sin embargo, aquella expectativa se vino abajo rápidamente, ya que una nueva evaluación reveló que Makri está clasificada como bosque privado y además forma parte de áreas naturales protegidas sujetas a normativa europea. Esto significa que cualquier posibilidad de construcción o desarrollo hotelero está enormemente limitado.
Sin infraestructuras y con fuertes restricciones ambientales
Además, la isla tampoco cuenta con las comodidades que suelen acompañar a este tipo de propiedades exclusivas. En Makri apenas existen una pequeña casa en ruinas, una cisterna y una capilla. No hay suministro eléctrico estable, agua potable ni infraestructuras portuarias desarrolladas.
Asimismo, las regulaciones impiden levantar grandes complejos turísticos y los usos autorizados son muy limitados y están ligados principalmente a actividades agrícolas, ganaderas o construcciones de bajo impacto ambiental.
Todas estas restricciones provocaron un desplome drástico del valor de la isla, por lo que apenas unos meses después de la primera tasación millonaria, una nueva subasta redujo el precio a 296.000 euros. Ahora, la próxima puja prevista para noviembre de 2026 rebaja todavía más el importe hasta los 247.000 euros.
El mercado de las islas privadas cambia de rumbo
El caso de Makri refleja también un cambio más amplio en el mercado internacional de islas privadas. Durante años, este tipo de propiedades se promocionaron como símbolos definitivos de exclusividad y desconexión, especialmente tras el auge del turismo de lujo posterior a la pandemia.
Pero cada vez más países mediterráneos están endureciendo las regulaciones urbanísticas y ambientales para frenar la presión turística y proteger espacios naturales sensibles, y Grecia no es una excepción.
Estas nuevas medidas obligan a los compradores potenciales a revisar mucho más allá de las fotografías paradisíacas o los anuncios espectaculares. Ya que, como en el caso de Makri, parece que ahora en algunos sitios la protección ambiental está por delante de la explotación inmobiliaria.
