Los expertos en geopolítica tecnológica coinciden: el mundo ya se ha dividido en tres bloques digitales y Europa ni siquiera sabe qué componentes chinos llevan sus propios productos
Antonia Hmaidi, del centro de estudios Merics (especializado en investigaciones sobre China), ha alertado de que "el sistema está bajo presión".

Como ocurrió en la Guerra Fría, el mundo ha comenzado a dividirse en bloques. Sin embargo, en esta ocasión esa división no corresponde al ámbito militar sino al motor económico de nuestros tiempos: el sector tecnológico.
Tal y como recoge el medio de comunicación alemán Welt, los estándares que hacían que cualquier tipo de tecnología pudiera ser utilizada con normalidad en cualquier parte del planeta están en riesgo.
En ese sentido, Antonia Hmaidi, del centro de estudios Merics (especializado en investigaciones sobre China), ha alertado, en declaraciones al citado medio, de que en estos momentos "el sistema está bajo presión".
No hay que irse demasiado lejos para encontrar ejemplos de ruptura de esos estándares. A principios de la década de 2010, los teléfonos móviles 4G comprados en Europa no podían funcionar con normalidad en China debido a que en el país asiático se utilizaban frecuencias diferentes.
Al respecto, Hmaidi ha destacado que "si los países y las empresas son cada vez más incapaces de ponerse de acuerdo sobre estándares comunes, el mundo se fragmentará en bloques tecnológicos".
Tres bloques tecnológicos
De hecho, hay expertos que señalan que esa fragmentación en bloques tecnológicos ya se ha producido como consecuencia de las restricciones estadounidenses a la importación de múltiples productos tecnológicos chinos. Otros ejemplos son que Google e Instagram están bloqueados o restringidos en países como Rusia o China.
Uno de los especialistas que apunta a que el mundo, en materia digital, ya está dividido es Margot Schüller, del Instituto GIGA de Hamburgo. "El mundo ya se está fragmentando en tres esferas tecnológicas, eso es evidente", ha afirmado el experto.
Esas tres esferas serían China, EEUU y Europa. No obstante, Antonia Hmaidi opina que "Europa simplemente no tiene suficientes empresas ni tecnologías para formar un bloque tecnológico independiente".
Para que Europa responda de forma satisfactoria a este complicado panorama tecnológico, desde Welt subrayan que "los directivos primero deben saber qué contienen sus propios productos y sistemas. Cuando la administración Biden quiso prohibir la tecnología china en los coches estadounidenses, muchos fabricantes de automóviles europeos simplemente desconocían dónde se utilizaban componentes chinos. Sin este conocimiento, no pueden reaccionar".
