Finalizado el desembarco del Hondius, un positivo provisional entre los pasajeros españoles mantiene la alerta
Pedro Sánchez y el director general de la OMS analizan este martes la crisis sanitaria mientras los 14 españoles evacuados del crucero continúan aislados en el Gómez Ulla.

El MV Hondius ya ha abandonado Canarias. El crucero neerlandés afectado por el brote de hantavirus zarpó este lunes rumbo a Róterdam poco después de las siete de la tarde, hora canaria, poniendo fin a una de las operaciones sanitarias y logísticas más complejas vividas en España desde la pandemia.
Pero la crisis todavía no se considera completamente cerrada.
La atención está ahora centrada en Madrid, donde uno de los 14 pasajeros españoles evacuados del barco ha dado positivo provisional por hantavirus en una primera PCR y permanece aislado en el Hospital Central de la Defensa Gómez Ulla a la espera de una segunda prueba que confirme o descarte definitivamente el contagio.
El hombre, que se encuentra asintomático, ha sido trasladado a la Unidad de Aislamiento y Tratamiento de Alto Nivel del centro hospitalario. Mientras tanto, el resto de pasajeros españoles continúa en cuarentena bajo vigilancia médica.
Sánchez y el director de la OMS analizan este martes la crisis
La evolución del caso llegará este martes directamente a la Moncloa.
Pedro Sánchez mantendrá una reunión con el director general de la Organización Mundial de la Salud (OMS), Tedros Adhanom Ghebreyesus, para analizar la situación provocada por el brote y el desarrollo del operativo desplegado en Tenerife.
Ambos comparecerán posteriormente ante los medios en un encuentro que servirá también para escenificar el cierre de la fase más crítica de la crisis sanitaria.
Tedros ya elogió públicamente durante las últimas horas la gestión española del operativo y agradeció la rapidez con la que se actuó durante la evacuación y repatriación de pasajeros de más de veinte nacionalidades.
Un final acelerado por el mal tiempo
La operación vivió este lunes un último giro inesperado.
Las condiciones meteorológicas y el fuerte oleaje obligaron a modificar el plan previsto para evacuar a los últimos ocupantes del barco. Hasta entonces, el desembarco se había realizado mediante zódiacs que trasladaban pequeños grupos de pasajeros desde el crucero hasta el puerto de Granadilla de Abona.
Sin embargo, Capitanía Marítima recomendó finalmente el atraque directo del Hondius ante el riesgo de caída al mar durante los traslados.
"El fuerte oleaje podía provocar movimientos bruscos e imprevisibles", explicaron fuentes sanitarias.
El buque permaneció atracado menos de una hora, tiempo suficiente para desembarcar a las últimas 26 personas pendientes de evacuación -seis pasajeros y veinte tripulantes- que fueron trasladadas inmediatamente al aeropuerto de Tenerife Sur.
Desde allí partieron dos vuelos con destino a Países Bajos: uno para miembros de la tripulación y otro para pasajeros australianos, neozelandeses y británicos que continuarán viaje hacia Oceanía.
Con esas últimas salidas se daba prácticamente por concluido un operativo internacional iniciado en la madrugada del domingo, cuando el barco quedó fondeado frente a la costa tinerfeña.
"Misión cumplida"
Horas antes de la salida definitiva del barco, el Gobierno escenificó el cierre político del operativo con una comparecencia conjunta de los ministros de Sanidad, Interior y Política Territorial.
La ministra de Sanidad, Mónica García, calificó la operación como “un éxito” y como un "orgullo de país", mientras el ministro del Interior, Fernando Grande-Marlaska, y el titular de Política Territorial, Ángel Víctor Torres, defendían la coordinación desplegada durante la crisis.
Tedros también subrayó que era necesario actuar "con rapidez" y recordó que una de las pasajeras francesas repatriadas comenzó a presentar síntomas precisamente durante el vuelo de regreso, un episodio que reforzó la necesidad de mantener protocolos extremadamente estrictos durante toda la evacuación.
El brote deja tres muertos y varios positivos
El brote detectado a bordo del Hondius ha dejado hasta el momento tres fallecidos y cinco casos confirmados de hantavirus, a los que ahora podría sumarse el positivo provisional detectado entre los pasajeros españoles.
La variante andina del virus ha generado especial preocupación sanitaria porque, a diferencia de otras cepas conocidas, presenta capacidad de transmisión entre personas.
Por eso, aunque el operativo haya concluido sin incidentes graves durante el desembarco, las autoridades mantienen la máxima prudencia.
En el Gómez Ulla, los 14 españoles afrontan ya su segunda noche aislados en habitaciones individuales mientras continúan los controles médicos y las tomas periódicas de temperatura para detectar cualquier síntoma compatible con la infección.
Los otros 13 pasajeros españoles han dado negativo en la primera PCR, aunque su situación podría reevaluarse si finalmente se confirma el positivo del pasajero aislado.
Mientras tanto, las dos mujeres monitorizadas en Alicante y Barcelona tras coincidir brevemente en un avión con una de las fallecidas han dado negativo en las pruebas realizadas hasta ahora.
Del aislamiento en alta mar a la vigilancia hospitalaria
Hace apenas una semana, el Hondius seguía aislado en mitad del Atlántico mientras aumentaba la preocupación internacional por el brote.
La petición de la OMS para que España acogiera el barco, las dudas sobre el desembarco y las tensiones políticas en Canarias terminaron convirtiendo el caso en una crisis sanitaria de enorme repercusión internacional.
Ahora el escenario ha cambiado completamente.
El crucero ya navega rumbo a Róterdam con 27 tripulantes y un médico de la OMS a bordo. En Tenerife quedan las tareas de desinfección del puerto de Granadilla. Y el foco ya no está en el barco, sino en los hospitales y laboratorios que siguen vigilando cada posible síntoma.
Especialmente ese positivo provisional detectado en Madrid que impide todavía dar por completamente cerrada la crisis del Hondius.
