Francisco José, mensajero, cambia Sevilla por un pueblo de Huelva para montar su negocio: "Me llamaba la atención cambiar de aires y salió bien"
El cambio le ha hecho enamorarse del entorno y la de vida rural.
De mensajero sevillano a vecino de la sierra. Francisco José, 39 años, dejó atrás la vida en la capital para trasladar a Aracena la oficina de la empresa para la que trabajaba en Sevilla y abrir allí su propio negocio de mensajería. Un salto al mundo rural que le permitió descubrir la Sierra de Huelva y encontrar no solo una oportunidad profesional, sino también un lugar en el que echar raíces y empezar de nuevo.
Lo que comenzó como una decisión laboral en plena pandemia terminó convirtiéndose en un cambio de vida. Francisco, natural de La Algaba, confiesa que desconocía la sierra de Huelva hasta entonces, pero que el cambio le ha hecho enamorarse del entorno rural y de la vida del pueblo. “Me fui con mi padre a trabajar a Sevilla y siempre he estado ahí dedicándome al mundo profesional”, explica en un reportaje de Los Repobladores para Canal Sur.
“Me vine a Aracena porque surgió la oportunidad del cambio y porque me llamaba la atención cambiar de aires y salió bien, yo estoy muy contento la verdad”, cuenta Francisco. Aquel traslado, casi improvisado, le abrió las puertas a un entorno que apenas conocía y que hoy considera su hogar. La tranquilidad del pueblo, la cercanía de sus vecinos y una forma de vida más pausada han marcado su día a día, hasta el punto de sentirse integrado como uno más.
Aracena: un nuevo hogar
El reportaje audiovisual muestra a Francisco en su nuevo día a día: la oficina recién instalada, paseos por las calles del municipio y su integración en la vida social, desde las tertulias en la terraza del bar hasta su participación en la banda local. En definitiva, muestra elementos que refuerzan el retrato de un profesional que ha hecho suyo el ritmo del pueblo, combinando planos del paisaje serrano con escenas cotidianas que ilustran la adaptación.
Para Aracena, que cuenta con 8.200 habitantes según el último censo, iniciativas como la de Francisco suponen un doble beneficio: mantenimiento de servicios y dinamización del tejido económico local. Además, este enclave señero de la Sierra de Aracena y Picos de Aroche suma atractivo turístico por su patrimonio, destacando la famosa Gruta de las Maravillas, y por la oferta de naturaleza que rodea al municipio.
El incremento del turismo rural en los últimos años ha revitalizado algunos municipios serranos de la Sierra de Aracena, lo que puede facilitar la viabilidad comercial de servicios de paquetería y mensajería a escala local. A su vez, la vida social ha sido clave en la adaptación de Francisco. En la entrevista narra su relación con los que él llama “los sabios”: cuatro jubilados del pueblo que le hicieron sentir en casa y con quienes suele compartir cafés y conversación en la terraza del bar.
También destaca su incorporación a la banda municipal, que le ha permitido “ser aracense” no sólo en lo profesional sino también en lo cultural y festivo. Francisco resume el balance en primera persona: lo que nació como una oportunidad laboral terminó siendo una decisión vital acertada. Su experiencia añade un ejemplo más a la tendencia de profesionales que apuestan por el territorio rural y contribuyen a mantenerlo vivo.