Glòria Caravantes, doctora en vivienda: "La ciudad del futuro no será la de los 15 minutos: será el modelo de supervivencia ante catástrofes, masificación y familias enteras viviendo en una habitación"
Un análisis que se basa en la vulnerabilidad urbana actual.
Durante años hemos imaginado la ciudad del futuro como un lugar casi utópico: más verde, más ordenado y una vida cómoda en la que el tiempo se estira y los trayectos se reducen. Pero mientras ese relato se repite en congresos y discursos sobre innovación urbana, la realidad de muchas ciudades avanza en otra dirección, mucho menos amable. En ese contraste se está definiendo, casi sin darnos cuenta, qué tipo de sociedades habitaremos en los próximos años.
En ese debate entre la ciudad soñada y la ciudad posible aparece la mirada de Glòria Caravantes, doctora en Trabajo Social y Servicios Sociales por la Universitat de València, que lleva años estudiando cómo la vivienda y la configuración urbana están marcando nuevas formas de desigualdad. Así, advierte que el problema ya no se limita al acceso a un techo, sino a un modelo urbano que está reorganizando quién puede vivir dónde, en qué condiciones y con qué horizonte de futuro.
Su análisis parte de que la vulnerabilidad urbana no es un fenómeno puntual ni aislado, sino una combinación de factores sociales, económicos y territoriales que se retroalimentan. Barrios envejecidos, niveles de renta bajos, falta de oportunidades educativas y un acceso a la vivienda condicionado por políticas inestables acaban configurando espacios donde la desigualdad no solo se concentra, sino que se mantiene en el tiempo.
Más densidad, masificación y tensión
En ese contexto, la ciudad deja de ser un escenario de movilidad social para convertirse, cada vez más, en un mapa de límites muy marcados. Un cambio de paradigma que ya está en marcha y que redefine por completo cómo habitamos el espacio urbano. "La ciudad del futuro no será la de los 15 minutos: será el modelo de supervivencia ante catástrofes, masificación y familias enteras viviendo en una habitación", advierte en una entrevista con Levante.
Frente al relato optimista de la “ciudad de 15 minutos”, el modelo urbano que busca que los servicios cotidianos queden cerca de casa, Glòria cuestiona que ese ideal pueda imponerse en el escenario que se está dibujando. Ese concepto nace como una apuesta por la proximidad y la reducción de desplazamientos, pero la investigadora advierte de que el futuro inmediato puede ir justo en dirección contraria: más densidad, más masificación y más tensión sobre el espacio urbano.
A su juicio, la ciudad que viene no será la de la comodidad, sino la de la supervivencia, con barrios preparados para catástrofes climáticas, zonas cada vez más saturadas y familias enteras obligadas a compartir una sola habitación. Por eso insiste en que el problema de la vivienda no se resolverá con una medida aislada, sino con una política pública sostenida, capaz de ampliar el parque asequible, evitar la concentración de vulnerabilidad y recuperar margen de maniobra para las administraciones.