Inge, madre de 34 años, sobre su presupuesto: "Económicamente, no es inteligente tener un segundo hijo"
"Simplemente no podemos permitírnoslo".

Inge, una madre de 34 años, ha contado al medio neozelandés JM Ouders la situación que vive a diario en casa con un sueldo muy bajo. Algo que, como a muchas otras personas, está afectando a su proyecto de familia y de vida.
Ella vive junto a su marido Sander, de 36 años, y su hija Lotte de dos años. Trabaja como dependienta en una tienda, con un sueldo bastante bajo. Su marido es conductor de autobús.
Tal y como ha detallado con exactitud al citado medio, ha querido contar cómo están y cómo les está afectando en su día a día. Su sueldo es de 1.500 euros netos. El de su marido es de 2.475 euros.
Además, cobra un subsidio para el cuidado de su hija de 503 euros. Algo que suma el total de ingresos hasta los 4.478 euros. Una cifra con la que no logra ahorrar casi nada. De hecho, su ahorro total es de 1.500 euros.
Unos gastos asfixiantes
El motivo es que porque su sueldo apenas sirve para llegar a fin de mes. Tiene tantos gastos que el ahorro es algo extraordinario y al alcance de muy pocos meses entre gasto y gasto.
Sólo en su hipoteca, se le van 1.050 euros al mes. 325 euros de gas, agua o electricidad; 420 euros de seguro de salud: 400 euros del cuidado de su hija; 650 euros en comida; de ropa y calzado unos 150 euros.
El gasto crece hasta los 300 euros entre coche y transporte público. Y, por si fuera poco, tienen el pago de una deuda a su familia que asciende a un gasto de unos 800 euros mensuales.
Esos 800 euros que están pagando cada vez vienen de los "25.000 euros que pidieron prestados a la familia para comprar nuestra casa". "Es la única forma en que pudimos permitirnos esta casa, pero también significa que no tenemos mucho margen para gastos adicionales", ha razonado la protagonista.
"Sin embargo, estamos increíblemente agradecidos, porque nuestro alquiler era alto, más alto que nuestra hipoteca actual", ha señalado, antes de entrar a explicar lo difícil que lo tienen para buscar otro hijo.
"Es bastante difícil emocionalmente. Deseamos mucho tener otro hijo, pero debemos ser realistas. A veces se siente como una pérdida, pero nos centramos en lo que podemos hacer por Lotte. Queremos que tenga todo lo que necesita y que no tenga que preocuparse constantemente por el dinero", ha razonado.
