La dictadura del algoritmo hunde a la panadería más mítica de París: quiebra porque su pan no es viral en TikTok
Exporta sus panes por todo el mundo y ha sido frecuentada por celebridades como Steven Spielberg, Robert De Niro, Nigella Lawson o Kylie Minogue.

París tiene iconos que parecen intocables. Uno de ellos es Poilâne, fundada en 1932 y convertida en referencia mundial del pan de masa madre, reconocible por su sello "P" grabado en la corteza. Hoy, esa institución histórica está bajo administración judicial tras registrar más de 2 millones de euros de pérdidas en 2024. El procedimiento fue activado el 19 de enero de 2026 por el Tribunal Mercantil de París.
Las tiendas siguen abiertas. Los empleos, según la empresa, están protegidos. Pero una marca casi centenaria lucha por sobrevivir en un mercado donde el algoritmo decide qué se visita y qué se ignora.
Del prestigio global al golpe financiero
Poilâne no es una panadería cualquiera. Cuenta con cinco sucursales en París y una en Londres, exporta sus panes por todo el mundo y ha sido frecuentada por celebridades como Steven Spielberg, Robert De Niro, Nigella Lawson o Kylie Minogue.
Sin embargo, el modelo tradicional ha sufrido varios golpes encadenados:
- El impacto de la pandemia de Covid-19.
- El aumento de los costes de harina y energía.
- El incremento de los costes laborales.
- Y un factor estructural: los franceses consumen menos pan que hace décadas, según datos históricos del sector alimentario francés.
La directora de la empresa, Apollonia Poilâne, explicó en declaraciones a Le Figaro que fue su decisión acogerse al procedimiento: "Estamos rehaciendo todos los conceptos básicos para que Poilâne pueda recuperarse… Hay muy pocas panaderías como la nuestra, conocidas en todo el mundo".
En un comunicado oficial añadió que "nuestras operaciones continúan con normalidad. Todos los puestos están totalmente protegidos, y este proceso no afecta a nuestras actividades diarias ni a la organización del equipo".
La nueva competencia: panaderías pensadas para TikTok
El problema no es solo financiero. Es cultural. Durante décadas, el turista que aterrizaba en París buscaba nombres clásicos, como Les Deux Magots o una hogaza de Poilâne. Hoy, muchos viajeros jóvenes consultan antes TikTok o Instagram que una guía tradicional.
Ahí aparecen nuevas referencias:
- The French Bastards, fundada en 2018, con fuerte presencia en redes y una estética pensada para el food porn.
- Maison Louvard, conocida por el crookie, mezcla de cookie y cruasán.
- Cédric Grolet, célebre por sus postres hiperrealistas con forma de fruta.
El concepto de food porn —presentaciones visuales exageradas, rellenos que se desbordan, planos sensoriales— domina el contenido gastronómico viral. La propia web de The French Bastards habla de "apariencia", "ruido al cortar" y "migajas que se dispersan" como parte central de la experiencia.
En este entorno, una hogaza tradicional de masa madre puede ser excelente… pero no necesariamente viral.
¿Quiebra por TikTok? No exactamente
Atribuir la situación únicamente a la generación Z sería simplificar demasiado. La administración judicial en Francia no significa cierre inmediato, sino un proceso para reorganizar deudas y proteger la actividad.
Los problemas comenzaron en la pandemia y se agravaron con los costes. Pero el cambio en los hábitos turísticos y de consumo amplifica la presión. El algoritmo no sustituye al balance contable, pero sí influye en el flujo de clientes.
¿Puede una institución centenaria competir en un mercado donde la visibilidad depende de segundos de atención en pantalla? París sigue teniendo hambre de tradición, pero ahora también exige espectáculo.
