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Helena, 26 años, dejó Trabajo Social porque "trabajaba gratis" y cultiva pimientos en Almería con una plaga que le cuesta 50.000 euros: "De aquí no me mueve nadie"

Helena, 26 años, dejó Trabajo Social porque "trabajaba gratis" y cultiva pimientos en Almería con una plaga que le cuesta 50.000 euros: "De aquí no me mueve nadie"

Un cambio radical de profesión le ha hecho feliz... en un pueblo llamado Felix. Aunque conoce perfectamente las dificultades de su nuevo oficio.

Una joven, con sus pimientos en un campo, en una imagen de recurso
Una joven, con sus pimientos en un campo, en una imagen de recursogetty images

Helena se levantó un día y dijo 'basta' a la que era su vida hasta entonces. Esta joven trabajadora, que ahora cuenta con 26 años, decidió hace dos dejar su antiguo 'mundo', el de Trabajo Social, para mudarse al 'campo'.

La joven reconoce que tras lograr la titulación de Trabajo Social, apenas pudo enlazar algunos voluntarios y unas pocas prácticas que no le reportaron más que 'experiencia', porque confiesa que "trabajaba gratis".

Visto el horizonte laboral, optó por un giro de 180º. Tras tener que marcharse de Almería capital por los problemas económicos y el encarecimiento de los alquileres, finalmente Helena y su pareja decidieron mudarse a la localidad de Felix, un pequeño enclave de 770 habitantes; en ocasiones menos.

Fue un giro copernicano... aunque con cierta formación detrás, porque Helena proviene de familia de agricultores, por lo que el campo no le era ajeno en absoluto. De sus padres y otros familiares asegura haber recibido 'orientación', algo que le hace sentirse "afortunada".

Su historia la detalla El Correo que se hace eco de las vivencias de otros compañeros de Hele na. Muchos tuvieron que buscarse la vida en el extranjero, pero ella no quería salir de España, con la filosofía firme de que "de aquí no me mueve nadie". La tierra andaluza le tiraba mucho. 

A sus dudas en torno a Trabajo Social se unió un hecho clave, la jubilación de sus padres. Esto le abrió la mirada a dedicarse a la agricultura ecológica en la provincia, donde ahora cultiva pimientos.

"Decidí probar una temporada y me gustó", prosigue narrando, con el convencimiento de que, ante todo, quiere seguir en Andalucía. "Cambiaré de sector las veces que haga falta", confiesa a El Correo cuando se le plantea qué pasaría si su actual sector no genera beneficios. "Como mucho", admite un desplazamiento a Granada, añade entre bromas.

Helena es muy feliz en Felix, pero no es ajena a la realidad de un pueblo pequeño donde "ni hay negocio ni transporte para comunicarnos con poblaciones más grandes, estamos algo abandonados". A esos problemas se les suma otro que toca de lleno al día a día de Helena, las plagas

Las últimas le han causado unos costes de hasta 50.000 euros contabilizando las dos fincas donde cultiva pimientos Helena. Con pesar señala que "más de la mitad de la producción de esta materia prima en la provincia se ha visto afectada por el Trips parvispinus, un insecto que daña estéticamente al fruto". 

Si bien la calidad y la buena condición de los pimientos no se ven comprometidas, sí lo hace su aspecto y por ello la mayoría de almacenes e intermediarios lo desechan.