Jan, jubilado de 71 años, monta un punto de paquetería en su jardín y acaba atrapado en una pesadilla burocrática: "Siento que me están tomando el pelo"
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Jan, jubilado de 71 años, monta un punto de paquetería en su jardín y acaba atrapado en una pesadilla burocrática: "Siento que me están tomando el pelo"

Asegura sentirse incómodo por tener que rechazar a personas que acuden convencidas de que están en el lugar correcto.

Un hombre trabaja en su jardínGetty Images

Lo que comenzó como una forma de mantenerse activo y conocer gente del barrio ha terminado convirtiéndose en un auténtico quebradero de cabeza para Jan Hulshof, un jubilado de 71 años de Nieuw-Dijk. Después de acondicionar un pequeño cobertizo de su jardín como punto de recogida de paquetes, ahora se ve obligado a explicar cada día a decenas de personas que no puede atender los envíos de PostNL, pese a que muchos llegan convencidos de que sí, tal y como recoge la publicación alemana De Gelderlander.

Jan abrió el punto de paquetería hace alrededor de seis meses. Su principal motivación no era económica, sino disfrutar del trato con los vecinos. Cada jornada recibe a unas cuarenta personas, escanea paquetes y hasta tiene un bote de piruletas preparado para los niños que acompañan a sus padres. El dinero que obtiene por cada paquete es mínimo, pero asegura que el contacto con la gente es lo que realmente le anima, especialmente después de haber sufrido varios accidentes cerebrovasculares.

El proyecto creció tanto que un conocido, responsable de otro punto de PostNL, le sugirió ampliar el servicio y convertirse también en establecimiento oficial de la compañía. Jan contactó con la empresa y, tras una reunión con un responsable, decidió cumplir todos los requisitos que le pidieron, incluido darse de alta como empresa, con las obligaciones administrativas y fiscales que ello conlleva.

Sin embargo, tras completar los trámites, dejó de recibir noticias durante meses. Cuando finalmente obtuvo una respuesta, le comunicaron que PostNL no autoriza puntos de recogida en domicilios particulares, por lo que su solicitud quedaba descartada.

Su dirección aparecía en Google

El problema llegó después. Aunque nunca fue aprobado como punto oficial, su dirección empezó a aparecer en Google como lugar donde realizar gestiones de PostNL. Desde entonces, numerosos clientes llaman a su puerta para entregar o devolver paquetes y Jan tiene que explicarles que no puede aceptar ninguno.

“Ya no quiero tener que pedir disculpas cada vez”, lamenta el jubilado, que asegura sentirse incómodo por tener que rechazar a personas que acuden convencidas de que están en el lugar correcto.

Según explica, PostNL llegó a ofrecerle una compensación económica de 500 euros por las molestias, aunque afirma que ese pago nunca llegó a realizarse. Cansado de la situación, ahora reclama una indemnización mayor, de 1.500 euros.

"Siento que me están tomando el pelo"

La empresa postal ha reconocido lo ocurrido y admite que el proceso no se gestionó correctamente. En un comunicado, un portavoz señala: “Lamentamos que el empresario se haya confundido respecto a los términos y condiciones aplicables”, además de confirmar que mantienen conversaciones con Jan y que ya le han trasladado sus disculpas.

Pese a todo, el jubilado da por perdido su objetivo de convertirse en un punto oficial de PostNL. Después de invertir tiempo, dinero y esfuerzo en adaptar su jardín para este servicio, cree que la situación podría haberse resuelto de otra manera. “Siento que me están tomando el pelo. Probablemente PostNL cometió un error y ahora no saben qué hacer conmigo. Que sean honestos, pues; ahora me están dando largas”, afirma.

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